Lo de Garoña
JUAN VELARDE FUERTES
Lunes, 06-07-09. ABC.
¿Por qué nos tiene que preocupar, y mucho, el asunto de Garoña? En primer lugar por el problema de nuestro autoabastecimiento energético. España depende en más del 80% de sus necesidades, de energía primaria procedente del exterior. Esto nos sitúa en una posición diferente a la de las grandes potencias económicas de la Unión Europea. Pero no sólo es grave por eso, con el añadido de poder ser presionados por países que pueden comprometer nuestra situación estratégica y, por ello, nuestra política exterior. Es que España tiene un muy serio problema en su balanza por cuenta corriente. Debe una y otra vez recordarse que, en los doce meses que concluyen en marzo de 2009, este déficit alcanzaba los 135.900 millones de dólares. Ningún país, salvo Estados Unidos, exhibe una cifra mayor, y por habitante, España está en cabeza. Depender masivamente de importaciones muy cartelizadas con estos desequilibrios, literalmente asusta. En tanto en cuanto eso queda aliviado por centrales nucleares, como la de Santa María de Garoña, ya por el camino de suministros a España, o al exterior, perder ese punto de apoyo es una equivocación mayúscula, y por ello, muy peligrosa.
Pero no es posible ignorar en este sentido la cuestión de la baratura. No en balde Kindleberger indicaba que uno de los puntos de apoyo de un fuerte desarrollo era disponer de energía abundante, de buena calidad y barata. En el caso de la central nuclear de Garoña esta condición de la baratura se da. La generación de electricidad en una instalación nuclear exige una inversión inicial muy alta. Como sabe cualquier alumno del primer curso de una Escuela de Estudios Empresariales, ello obliga a amortizar esa inversión y estos costes repercuten, mucho, en este caso en cada Kwh. Pero las grandes inversiones de Garoña ya están amortizadas, y en ese caso, los gastos corrientes de una central de este tipo, son mínimos. De este modo, como los dueños de Nuclenor son dos grandes empresas energéticas, Iberdrola y Endesa, éstas ven aliviados sus costes si esta central continúa funcionando. No precisan encarecer tanto el conjunto de sus producciones. Esto no es un problema menor. Por ejemplo, se hizo público que la continuidad de la producción de acero en España, por parte de Arcelor Mittal, dependía del precio de la electricidad, y es lógico, y nadie con dos dedos de frente, puede criticar esa postura de una multinacional. Y así sucesivamente con mil procesos productivos, que pasan a ser poco competitivos como consecuencia de que se ofrezca en España energía cara.
No sólo el desequilibrio macroeconómico español es el exterior. También es el del Sector Público. Nuestra permanencia en la Eurozona exige que cese la «crisis del Estado fiscal» -para emplear el famoso título de Schumpeter- en la que hemos caído: un déficit colosal, de alrededor del 10%, criticado por Trichet, y cuyo alivio por vía de recortes del gasto no se percibe, y por el sendero de aumentos impositivos, crea mayor hundimiento de la actividad y, por consiguiente, menor rendimiento de los tributos, y esto sin necesidad de apelar a Laffer. Las energías alternativas que pueden sustituir a Garoña sólo se sostienen con altas subvenciones. Aliviar, no acentuar, ese capítulo pasa a situarse en el terreno de lo correcto.
Un argumento complementario se ha dado para justificar la posibilidad del cierre: que ahora sobra energía eléctrica. Naturalmente que sobra en estos momentos, porque en el mes de abril de 2009, respecto a un año anterior, la producción industrial española ha caído en un 28´6%. De los 42 países que significan algo en la economía mundial, sólo experimente un derrumbamiento mayor, Japón. Esto es, ¿vamos a lograr el equilibrio energético así, con una especie de búsqueda de una perpetua depresión económica? Porque en el momento que comience la reactivación, España mostrará, una vez más, que es un país diferente de todos los de la OCDE. Para lograr un incremento de una unidad de PIB, todos los miembros de esta organización requieren menos de una unidad de energía y, a lo largo del tiempo, esa cantidad energética disminuye. Todos, salvo España, que para generar una unidad adicional del PIB precisa el incremento de más de una unidad adicional de energía, y esta cantidad, ha ido en aumento a lo largo del tiempo. Nadie ha criticado estas cifras del profesor Bécker. Luego, si pensamos en salir de la crisis, es lógico buscar fuentes de mayor suministro energético, nacional y barato. Y he aquí que la respuesta es cerrar un suministro nacional, barato y, nadie lo ha discutido, sin riesgos, porque en ese sentido lo que se ha indicado en el estudio recientísimo del Consejo de Seguridad Nuclear, es incontestable.
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martes, julio 07, 2009
"Lo de Garoña". Juan Velarde Fuertes.
Me permito reproducir íntegramente el mejor artículo que he leído al respecto. Agradecería a los discrepantes que formulen sus objeciones en los comentarios.
martes, mayo 05, 2009
Notición sobre el clima
Hoy, después de aproximadamente diez meses, es el primer día que no llueve ni hace viento (especialmente lo segundo) en Castilleja de la Cuesta, provincia de Sevilla. Pueden hacer extensiva esta noticia a todas las localidades sevillanas, incluida la capital, que he visitado en este tiempo por uno u otro motivo.
Primera consecuencia del cambio climático: Tarifa sube de latitud.
Primera consecuencia del cambio climático: Tarifa sube de latitud.
viernes, diciembre 28, 2007
Lo que opino del cambio climático
Vamos por partes, como las integrales.
Lo primero es que no hay unanimidad en la comunidad científica sobre el cambio climático en la mayoría de sus aspectos. No la hay respecto a su existencia en sí, ni a su evolución, ni a sus posibles efectos, ni a las causas que presuntamente lo están provocando.
Sugiero, por su amena lectura, la consulta del presente documento: http://www.ncpa.org/globalwarming/GlobalWarmingPrimer.pdf
Para los muy vagos, resumo al máximo el punto principal: los gases que provocan el efecto invernadero suponen en torno al 1-2% de la atmósfera; de ese porcentaje, el 95% es vapor de agua y sólo el 3,62% es CO2; de ese 3′62%, los humanos contribuímos con un 3,4% y el resto lo pone la Naturaleza (animales, volcanes, actividad biológica de los océanos, putrefacción de las plantas, etc). Resumidamente: si estos datos son correctos, el hombre contribuye al 0′28% del total de gases de efecto invernadero. Lo cual es algo como para mirar la cuestión con cierto escepticismo.
El informe expone otros muchos datos interesantes. Lo principal es que en los últimos miles de años ya ha habido considerables oscilaciones del clima. El clima era más cálido en tiempo de los romanos y más frío en el de Carlomagno, y entonces no se quemaba petróleo. Por otra parte, los modelos de clima para este siglo - incluso entre los que consideran que el cambio climático es lo que nos están contando - varían terriblemente. El mayor calentamiento en el siglo XX se dio antes de los 40, cuando las emisiones eran mucho menores. Aún hay más: mientras que la correlación entre el CO2 en la atmósfera y la temperatura en la Tierra no es siempre igual, sí parece más fiable la que existe entre la segunda y la radiación solar recibida. Con lo que sea ésta cual sea, resultaría bastante alejada de nuestro control.
En fin, que mi impresión es que las cosas no están tan claras. Creo además que tanto los políticos como los medios de comunicación, por razones diferentes, están creando un alarmismo innecesario sobre meras hipótesis, y me explicaré. Por ejemplo, ¿quién no ha leído en el último año noticias del estilo “la temperatura en España subirá 5º y el mar aumentará un metro en los próximos cincuenta años”? Luego abres la noticia y resulta que es un estudio que han hecho en no sé donde y han escogido el extremo más alto de la horquilla y el que menos probabilidad tiene.
Con todo esto no digo que la cuestión me sea indiferente, digo que se están presentando hipótesis de trabajo como realidades incontrovertibles y no me parece científicamente serio. Dicho lo cual, y suponiendo que efectivamente se esté produciendo un cambio climático debido a las emisiones de CO2 del ser humano, hay quien defiende con razón que será mucho más eficaz y más barato paliar los posibles efectos que tratar de evitar que el cambio se produzca. Es decir: si realmente es la combustión fósil la que está jodiendo la marrana, ¿sirve de algo hacer planes carísimos a X años vista con la idea de reducir en un 10 o un 15% las emisiones con relación al año Y? Si la culpa es nuestra, y dado el tiempo de permanencia del CO2 en la atmósfera, ya no hay nada que hacer; habría que cortar de raíz la quema de combustibles fósiles YA y hasta Al Gore sabe que eso es económicamente imposible mientras viaja en su jet. Por otra parte, a medio plazo es falaz defender que la alternativa a estos combustibles vayan a ser los biocombustibles o la energía eólica. La única alternativa viable a día de hoy es la energía atómica, pero no veo yo al ecologismo en esa línea. Además se olvida otra cuestión capital: la mejor forma de luchar contra el CO2 no es tanto emitir menos (que también) como mantener vivos los sumideros naturales, o sea, los grandes bosques, sean terrestres o marinos (una gran ciudad con las hectáreas suficientes de parque es capaz de absorber la casi totalidad del CO2 que emiten sus habitantes). Se da la paradoja que con la desforestación masiva en ciertos países para producir biocombustibles se está causando un daño ecológico mucho mayor que el beneficio que se busca.
Tras esta perorata, quiero dejar claro que mi escepticismo sobre las premisas de partida no me impiden estar de acuerdo con las medidas a tomar: controlar la deforestación, profundizar en el desarrollo de energías limpias, reducir la emisión de gases (es mucho más fácil que muramos por un cáncer debido al aire que respiramos en las ciudades que por el calentamiento global), cuidar las fuentes de agua potable, etc., etc. Todo ello es un bien que debe cuidarse independientemente del motivo por el que lo hagamos.
Felices Pascuas a todos.
Lo primero es que no hay unanimidad en la comunidad científica sobre el cambio climático en la mayoría de sus aspectos. No la hay respecto a su existencia en sí, ni a su evolución, ni a sus posibles efectos, ni a las causas que presuntamente lo están provocando.
Sugiero, por su amena lectura, la consulta del presente documento: http://www.ncpa.org/globalwarming/GlobalWarmingPrimer.pdf
Para los muy vagos, resumo al máximo el punto principal: los gases que provocan el efecto invernadero suponen en torno al 1-2% de la atmósfera; de ese porcentaje, el 95% es vapor de agua y sólo el 3,62% es CO2; de ese 3′62%, los humanos contribuímos con un 3,4% y el resto lo pone la Naturaleza (animales, volcanes, actividad biológica de los océanos, putrefacción de las plantas, etc). Resumidamente: si estos datos son correctos, el hombre contribuye al 0′28% del total de gases de efecto invernadero. Lo cual es algo como para mirar la cuestión con cierto escepticismo.
El informe expone otros muchos datos interesantes. Lo principal es que en los últimos miles de años ya ha habido considerables oscilaciones del clima. El clima era más cálido en tiempo de los romanos y más frío en el de Carlomagno, y entonces no se quemaba petróleo. Por otra parte, los modelos de clima para este siglo - incluso entre los que consideran que el cambio climático es lo que nos están contando - varían terriblemente. El mayor calentamiento en el siglo XX se dio antes de los 40, cuando las emisiones eran mucho menores. Aún hay más: mientras que la correlación entre el CO2 en la atmósfera y la temperatura en la Tierra no es siempre igual, sí parece más fiable la que existe entre la segunda y la radiación solar recibida. Con lo que sea ésta cual sea, resultaría bastante alejada de nuestro control.
En fin, que mi impresión es que las cosas no están tan claras. Creo además que tanto los políticos como los medios de comunicación, por razones diferentes, están creando un alarmismo innecesario sobre meras hipótesis, y me explicaré. Por ejemplo, ¿quién no ha leído en el último año noticias del estilo “la temperatura en España subirá 5º y el mar aumentará un metro en los próximos cincuenta años”? Luego abres la noticia y resulta que es un estudio que han hecho en no sé donde y han escogido el extremo más alto de la horquilla y el que menos probabilidad tiene.
Con todo esto no digo que la cuestión me sea indiferente, digo que se están presentando hipótesis de trabajo como realidades incontrovertibles y no me parece científicamente serio. Dicho lo cual, y suponiendo que efectivamente se esté produciendo un cambio climático debido a las emisiones de CO2 del ser humano, hay quien defiende con razón que será mucho más eficaz y más barato paliar los posibles efectos que tratar de evitar que el cambio se produzca. Es decir: si realmente es la combustión fósil la que está jodiendo la marrana, ¿sirve de algo hacer planes carísimos a X años vista con la idea de reducir en un 10 o un 15% las emisiones con relación al año Y? Si la culpa es nuestra, y dado el tiempo de permanencia del CO2 en la atmósfera, ya no hay nada que hacer; habría que cortar de raíz la quema de combustibles fósiles YA y hasta Al Gore sabe que eso es económicamente imposible mientras viaja en su jet. Por otra parte, a medio plazo es falaz defender que la alternativa a estos combustibles vayan a ser los biocombustibles o la energía eólica. La única alternativa viable a día de hoy es la energía atómica, pero no veo yo al ecologismo en esa línea. Además se olvida otra cuestión capital: la mejor forma de luchar contra el CO2 no es tanto emitir menos (que también) como mantener vivos los sumideros naturales, o sea, los grandes bosques, sean terrestres o marinos (una gran ciudad con las hectáreas suficientes de parque es capaz de absorber la casi totalidad del CO2 que emiten sus habitantes). Se da la paradoja que con la desforestación masiva en ciertos países para producir biocombustibles se está causando un daño ecológico mucho mayor que el beneficio que se busca.
Tras esta perorata, quiero dejar claro que mi escepticismo sobre las premisas de partida no me impiden estar de acuerdo con las medidas a tomar: controlar la deforestación, profundizar en el desarrollo de energías limpias, reducir la emisión de gases (es mucho más fácil que muramos por un cáncer debido al aire que respiramos en las ciudades que por el calentamiento global), cuidar las fuentes de agua potable, etc., etc. Todo ello es un bien que debe cuidarse independientemente del motivo por el que lo hagamos.
Felices Pascuas a todos.
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