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sábado, febrero 14, 2009

Oración estilo Woody Allen

¿Por qué a mí no se me ocurrirán estas cosas? Vale, ya me contesto yo solo.

Tomado de "La última noche de Boris Grushenko", cuando el personaje se encuentra preso en espera de ejecución por intento de asesinato de Napoleón y se le acaba de aparecer un ángel que le ha dicho que el emperador le perdonará la vida.

Dios se ha acordado de mi, increíble. Moisés tenia razón: el que crea en Ti, en verdad será ungido de incienso y mirra, y poseerá felicidad en abundancia y morará en la casa del Señor durante seis meses con opción a compra. Pero, el hombre perverso… el hombre perverso tendrá toda clase de problemas: su lengua quedará pegada al paladar y hablará como una mujer y para más oprobio, ese… ese ser ruin y perverso será entregado en manos de su enemigo aunque pague a los mejores abogados y ...

(A la cámara:) Espera, no apagues, que quiero decir más sobre el hombre perverso.

Caminaré a través del valle de las sombras de la muerte y luego… Rectifico, pensándolo bien correré a través del valle de las sombras de la muerte, porque corriendo se sale más pronto de ese valle; y el que tenga limpias las manos y un corazón puro estará de acuerdo con mi libro, pero el que… el que haga el tonto con los… con los animales en el granero, tendrá que ser vigilado. Gracias.

miércoles, junio 14, 2006

Las del manojo de rosas


En España nos gusta más un síndrome de Estocolmo que a Willy Fog un abono-transporte. Como no teníamos bastante con el proceso de "paz" en boca de demasiado lelo, aparecen nuestras sufridas y solidarias actrices de la cosa pública, rosita va, rosita viene. Ayer tocaban pegatinas contra la guerra (¿qué guerra? Coño, la única que ha habido después de la Incivil Española) y banderitas gallegas para que "nunca mais" volvieran Aznar ni sus secuaces. Hoy, el turno es para las rosas blancas de paz.

Oyes, que me parece bien, chicas, mu divino de la muerte. Pero ya que os habéis tomado la molestia, id a repartirlas a las herriko tabernas, a algún batzoki o a la alegre muchachada que revienta democráticamente los mítines a los fascistas que no quieren el Estatut, a Cataluña y a su presi. Guardad alguna para Txapote, ese que se descojona de los tribunales españoles, y mandad una docena a los valientes gudaris de la yihad internacional que se cargan iraquíes de cincuenta en cincuenta (si ya de paso os sabéis la dirección de alguno de ellos, hacédsela llegar a la USS Navy que se las envían a domicilio a portes pagados y elevadas velocidades; a la marina israelí, no, que andan últimamente con el gatillo fácil, el punto de mira desviado y reblandecida la sesera, haciendo amigos y el agosto del negocio funerario). Ya puestos, se han echado en falta unos cuantos ramos en todos los festivales de San Sebastián donde no habéis dicho ni mú, joías, mientras los de un bando atacaban al otro alevosamente por el método de saltar por los aires en cachitos y manchar el acerado, los muy joputas incívicos.

Si después del reparto os queda alguna, se la podéis regalar al egregio intelectual que atiende por Boris Izaguirre para que siga dando lecciones de democracia a los malos desde la tertulia de la igualmente tolerante, abierta y solidaria Gemma Nierga (ay, aquél discurso inolvidable en la muerte de Ernest Lluch).

Y las que sobren, os las metéis por do más pecado hay. Con espinas, a ser posible. Sin acritud, eh, que yo no digo que no haya que negociar, a las pruebas me remito (miren la fecha y admírense de mis dotes adivinatorias). Pero lo vuestro no es que no tenga nombre, es que lo tiene y es un huevo de feo.

Bonitas todas.

P.D: lo que menos os perdono, a vosotras y vuestra panda, es que cada vez escribo más parecido a un tertuliano de la COPE y eso sí que no, que uno tiene un nombre y un prestigio que conservar.

domingo, julio 03, 2005

Carlos Boyero

No sé si han tenido ocasión de leer los encuentros digitales que El Mundo dedica cada jueves a Carlos Boyero. Si no, yo se los recomiendo. Este muchacho tiene lo que podríamos denominar un saber enciclopédico: ha leído todos los libros, escuchado todos los discos y visto todas las películas que imaginarse puedan. Cada semana algún friki del cine islandés o bohemio aficionado a la poesía erótica persa le pregunta por alguna de sus joyas y - salvo raras excepciones - el guru le responde y tiene pinta de saber de lo que habla.

Lo que hace más atractivo al personaje para sus muchos admiradores es que combina su vasta cultura con una cierta pose de malditismo, de comentarista "free-lance" de vuelta de todo y una muy considerable dosis de mala leche. Todo eso le encanta a la gente, que acude a su encuentro semanal con la reverencia del catecúmeno de lo políticamente incorrecto-correcto (consultar mi artículo "La imprescindible incorrección política" por si alguien tiene curiosidad por saber a qué me refiero).

Existen cierto número de preguntas tipo, que podríamos dividir en tres grupos principales: los que piden un consejo, los que esperan que Boyero les confirme que sus gustos o sus ideas en general coinciden con los suyos propios y finalmente los que tratan de sacarlos de sus casillas (que podríamos situar en el segundo grupo por oposición). En el citado segundo grupo entran los - perdónenme la expresión - chupapollas, los que le pasan virtualmente la mano por el hombro al sumo pontífice y le susurran, por ejemplo, "qué guays somos los que odiamos esta podrida sociedad burguesa mientras se nos va la VISA en coca, ¿verdad, Carlitos?". Leer los encuentros cada jueves son un interesante ejercicio tan sociológico como intelectual.

El señor Boyero, por demás, es la viva demostración de que la cultura y el sectarismo no sólo no son incompatibles sino que pueden llegar a complementarse mutuamente. Lo que más le gusta a sus fans es leerle desbarrar de sus muñecos de pim-pam-pum favoritos: los obispos, Garci, el PP o Pumares. Les pongo un botón de muestra de esta semana:

9. ¿No te parece que existe otra derecha aparte de la cavernaria, de sacristía, grosera y cainita que tanto nos da el coñazo?, me refiero a personas como Roca Junyent, Josep Piqué, Herrero y Rodríguez de Miñón, Durán y Lleida...

He oído muchas veces hablar de la derecha civilizada, pero no la he conocido nunca, aunque como eufemismo y abstracción resulta muy atractivo. Por supuesto que existe gente cultivada y con modales en la derecha. Pero deben de pasar su vida en la clandestinidad, porque se les ve muy poco en la vida pública.


Pero hombre, Carlitos, que hace unos meses te preguntaron qué te gustaría hacer antes de morirte y dijiste "matar a un obispo, a un banquero y a un general". Si eso no es cavernario y cainita, que venga Dios (en todo caso de existencia) y lo vea. Por lo demás, yo mismo tengo unos modales apropiados y aunque mi autocultivo no iguala ni lejanamente al tuyo, tengo un pasar. No sé si seré de derechas - las estupideces como la anterior no las comparto, al menos - pero lo que puedo confirmarte es que no soy un eufemismo abstracto.

En el fondo es la envidia la que me corroe: vives como un rey, dices lo que te sale de los mismos y encima te pagan una barbaridad por ello. Cualquier día te escriben tus coleguitas una hagiografía que se titule "Pero mira que eres canalla, Boyero". Pero vamos, para malditos, lo que se dice malditos, todos los pringaos que nos levantamos a las seis y media de la mañana, tenemos hipoteca hasta el 2020 y una nómina perfectamente controlada por el Ministerio de Hacienda. A tus pies me postro, Abel.