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lunes, septiembre 16, 2013

Adelante hacia el abismo

Con la Diada 2013 y la cadenita humana, que habría permitido a una ardilla llegar de los Pirineos hasta Castellón sin pisar el suelo, de cabeza festiva en cabeza entusiasta, nos vamos acercando sin prisa pero sin pausa a un punto de no retorno que nos aboca a un conflicto irremediable. Ni el gobierno catalán está por templar gaitas ni el central por hacer un mínimo de pedagogía, quizás porque no saben. Lo cierto es que vamos camino de repetir algunos de los momentos más tragicómicos de nuestra historia reciente (hablo de Maciá, hablo de Companys, hablo de lo que vino después que ya sólo fue trágico a secas) sin ningún motivo de peso que lo justifique.

Mas y sus socios de desgobierno lo tienen claro: o consulta en 2014 o elecciones plebiscitarias seguidas de una declaración unilateral de independencia. Esto, dicho hace cuatro años, sonaría a cachondeo. Pero no lo es. Y honestamente, hay que tener mucha paciencia para digerir tanta estupidez y tanta chulería un día sí y otro también. Debo reconocer que estratégicamente lo están haciendo a la perfección: han elegido un momento de debilidad nacional, han puesto todos los recursos públicos necesarios al servicio de una idea simple que nadie se está tomando la molestia de analizar y han conseguido vender la moto de que el problema de Cataluña se llama España. Lo realmente sorprendente de todo esto es que una mayoría creciente de catalanes, presuntamente con dos dedos de frente, se va sumando al carro inexorablemente; más o menos como si a los andaluces nos diera masivamente por asaltar supermercados con Sánchez Gordillo y su banda en nombre de los pobres niños que no tienen cuadernos para el cole por culpa del PP.  Que el independentismo en Cataluña haya pasado en dos o tres años de menos del 30% a más del 50% no tiene una explicación racional salvo como una monumental ida de olla colectiva, que se realimenta a sí misma, y que por día que pasa aumenta de temperatura. Y lo siento por mis buenos amigos y parientes catalanes pero no se me ocurre otra forma de definirlo. Es como el que tiene un callo en el dedo y opta por amputar la pierna.

Los argumentos sobre el particular ya los di en extenso en esta entrada del blog. No tengo tiempo ni ganas de repetirme, lo cierto es que las cosas han ido a peor. Así que voy a la idea central: desde Cataluña básicamente se exige que se rompa la legalidad en nombre de la "democracia", lo cual es un oxímoron, una proposición contradictoria en sí misma. La democracia o se basa en la legalidad o no existe. La democracia no se mide en la asistencia a una manifestación, sino en el respeto a las leyes y a las instituciones. Se podrá argumentar que las leyes (la Constitución, en este caso) pueden cambiarse, pero en tal caso toca seguir las reglas establecidas para modificarlas. Eso es lo que distingue un estado democrático de una república bananera o de un régimen fascista. A estas alturas, parece que nos hemos olvidado de que el señor Mas es la máxima autoridad del Estado en Cataluña; de hecho, lo poderes que ejerce y la legitimidad de la Generalitat, el Parlamento y el estatuto catalanes dimanan precisamente de la Constitución. Si la Constitución es papel mojado, todo lo demás lo es. ¿Podría entonces un gobierno central suprimir las autonomías arbitrariamente sabiendo que hay una minoría de bastantes millones de españoles que lo aplaudirían? ¿Podría yo ponerme de acuerdo con el resto de vecinos de mi pueblo y dejar de pagar impuestos, iniciativa que creo gozaría de inmediata popularidad? ¿No es eso "derecho a decidir"?

Pongamos un ejemplo chusco: supongamos que el Barcelona F.C. exigiera que desapareciera la regla del fuera de juego. Imaginemos que, partido tras partido, los 120.000 aficionados que caben en el Camp Nou lo reivindicaran mediante pancartas, mosaicos y cadenas humanas que le dieran la vuelta a Barcelona. ¿Lo democrático es hacerles caso, porque son bastantes y localizados? Las reglas del fútbol se pueden cambiar, pero ¿no debería ser aceptado por el resto de clubes de la Liga? ¿No tendría la FIFA algo que decir al respecto? ¿Puede una parte decidir por el todo unilateralmente? En resumen: ¿debe prevalecer el derecho de una minoría (por muy cohesionada que esté en términos de tiempo y espacio) sobre el de la mayoría?

Creo que una hipotética independencia de Cataluña sería desastrosa para España y para la propia Cataluña, por no hablar de que no veo un momento peor que este para andar jugando a aprendices de brujo. Pero lo grave del asunto es que una decisión de este tipo nos afectaría a todos y por tanto tendríamos que votarla todos. Si realmente los partidos catalanes quieren ir por esa vía, que vengan al Parlamento español, lo defiendan y consigan formar, si son capaces, una mayoría que acepte disolver las Cortes y modificar la Constitución para que el referéndum tenga lugar. Que la Constitución no sea fácil de cambiar es perfectamente lógico, porque precisamente se pretendía darle una estabilidad e impedir que un consenso mayoritario pudiera ser alterado por otro minoritario. Si realmente es eso lo que quieren los políticos catalanes, que se tomen su tiempo para hacer diplomacia y convencer. Pueden pasar años y puede no ocurrir nunca, pero es demencial pretender cargarse en una legislatura lo que lleva más o menos unido bastantes siglos. Ahora bien, han optado por aumentar la presión justo ahora porque saben que en el momento en que se normalice la economía lo más probable es que todo el chiringuito quede en evidencia y el sentimiento independentista pierda fuelle. Como tantas veces antes, están usando la máxima de "cuanto peor, mejor". La apuesta nacionalista confía en que ya no estamos en los años 30, asumiendo que pase lo que pase los militares se quedarán tranquilos en sus cuarteles y que el resto de los españoles dirán "pues a tomar por saco, que se vayan". Como poco, diría que es mucho suponer.

Los medios y políticos de fuera de Cataluña se consuelan apelando a una presunta "mayoría silenciosa" de catalanes que no están por la labor de separarse. Tengo mis dudas de que a estas alturas sea una mayoría, pero convendría que dejara de ser silenciosa. No obstante, el primero que tiene la obligación de hablar, a ser posible en una declaración en prime time seguida de una rueda de prensa todo lo larga que sea menester, es Mariano Rajoy, preferiblemente acompañado de De Guindos (de Montoro no, por favor). Mejor aún: que comparezca en el Congreso en sesión plenaria monográfica. Los problemas no siempre se arreglan solos, señor Presidente. A veces explotan en la cara y hacen pupa.

jueves, septiembre 20, 2012

La veu tremolosa y trista d'un campanar

(Dedicado a Sergio G.)

Este verano, en plenas olimpiadas, tuve una interesante discusión con un tal Pep. El hombre se quejaba de que en una noticia en El País online sobre nuestra primera medalla en natación sincronizada no se hacía mención expresa de que las nadadoras eran catalanas. Le contesté con toda la afabilidad de que fui capaz, haciéndole notar que acababan de publicarla y que no veía que hubiera mala intención en ello, aparte de que lo que le interesaba al público en general era saber que teníamos una medalla y no de qué región concreta procedían las nadadoras. Me ahorro los detalles y me voy al final: a pesar de mis intentos conciliadores, terminó diciendo que era un falso moderado y un nacionalista español agresivo, un opresor más que demostraba la imperiosa necesidad de Cataluña de apartarse de gente como nosotros. También me insultó un poquito en catalán. Así que le dije que se fuera por la sombrita y ahí quedó la cosa. El señor Mas lo habría calificado de "hartazgo mutuo", aunque mi diagnóstico es que cuando alguien está dispuesto a darse por ofendido, hagas lo que hagas al final se ofenderá. O dicho en palabras de Julián Marías, "es un error tratar de contentar a quien no se quiere contentar".

Me he acordado de esto pensando en el monumental follón en el que estamos tras la manifestación independentista de la última "Diada" (podríamos hablar de la "Diada" en sí y su origen, pero entonces me va a salir un artículo larguísimo) y me pregunto cómo hemos llegado aquí. Un amigo catalán opina que esto no es más que una estrategia para conseguir el famoso pacto fiscal, pero yo no lo tengo tan claro. Si este era el plan desde el principio, me parece que se han pasado de frenada y ahora tenemos dos problemas.

El nacionalismo catalán, históricamente, tiene cierta querencia a tirarse al monte. Por no irnos muy lejos en el tiempo: durante la Segunda República, uno de los retos que se pretendió resolver definitivamente fue el encaje del País Vasco y Cataluña. Ortega y Azaña tuvieron interesantísimos debates en sede parlamentaria; el primero, más pesimista, pronunció su famosa frase "el problema catalán no se puede resolver, tan sólo conllevar"; Azaña, por el contrario, pensaba que el estatuto de autonomía lo arreglaría. El tiempo le dio la razón al pesimista: las autoridades de la Generalitat de Companys proclamaron el estado catalán en octubre de 1934 (aunque duró bien poco), de la misma manera que Maciá lo había hecho en 1931. La causa coyuntural en 1934 fue la victoria de la derecha en las elecciones (¿les suena de algo?). El mismo Azaña, su principal valedor, acabó hasta el moño de Companys y del gobierno catalán, como explica en sus memorias. Nótese que el hecho de tener sólo dos regiones con estatutos de autonomía no sirvió de gran cosa. Esto es algo que conviene recordar a los que dicen que el problema actual es el "café para todos" de la España autonómica. El caso es que la historia reciente nos demuestra que la descentralización no tienen una correlación en la rebaja de la tensión soberanista. Antes bien, da la impresión de enconarla en el largo plazo. Es cierto que la Segunda República sólo duró cinco años y no sabremos cómo habría evolucionado con el tiempo ¿pero cómo se explica que después de treinta años de transferencias en el actual régimen estemos peor que al principio?

Por clarificar mi postura: es evidente que Cataluña tiene un hecho diferencial, y una parte no pequeña del mismo es ser conscientes de tener un hecho diferencial (es una definición recursiva, lo sé). En mi opinión, un catalán no es "más diferente" de un castellano que un andaluz de un gallego o un valenciano de un extremeño, pero muchos catalanes se sienten "más diferentes". Tampoco es la única región con lengua propia. Ahora bien, es obvio que existe un sentimiento de comunidad histórica, política y cultural mucho más fuerte que en otras regiones, y ese hecho no puede ignorarse ni minimizarse. Es respetable y, aunque no lo fuera, lo mismo da: es así y es lo que hay.

Me centraré en un ejemplo de lo que podríamos denominar "mutua incomprensión", como es el tema de la lengua. Sobre esta cuestión el debate ha sido continuamente falseado, comparando las peras de la normalidad bilingüe del día a día con  las manzanas del uso legislado por la Generalitat. La respuesta desde las autoridades catalanas a las sucesivas sentencias sobre la inmersión linguística es siempre la misma: "en la calle se habla tanto el castellano como el catalán con normalidad,  y por tanto no procede rectificar un ápice nuestra política ni vamos a permitir injerencias externas". Pero es que ese no es el asunto: lo que está en cuestión es el derecho de las familias (las oriundas y las que viven en Cataluña por motivos de trabajo) a que sus hijos sean educados en cualquiera de ambas lenguas cooficiales reconocidas por la ley. No se trata de si el alumno catalán medio acaba dominando el castellano o no, se trata de que el sujeto del derecho es el individuo y no la administración ni la comunidad ni el idioma. Sin embargo, hay que reconocer que los sucesivos gobiernos catalanes han conseguido vender bien la idea de que oponerse a la inmersión es perseguir el catalán, aunque los tribunales se pronuncien una y otra vez en la línea contraria. El que incumple la ley es el que ha ganado en este caso la partida mediática.

Mi experiencia personal con catalanoparlantes es que la mayoría de la gente tira de educación y de sentido común, aunque pueda haber contadas excepciones. También hay "españoles" que no ven con normalidad que en una reunión los catalanes hablen entre sí en su lengua materna y suele deberse a que se les atribuye equivocadamente una intención sospechosa cuando no es más que un hecho natural, la gente tiende a hablar entre sí en el idioma común que usan en el día a día. Pero, como digo, lo que ocurre en "la calle" nunca ha sido el problema; el problema es lo que ocurre en los parlamentos, en los boletines oficiales o en TV3. La política de inmersión no tiene un objetivo linguístico, sino político, cuyos réditos para el nacionalismo se ven ahora con más claridad.Y por eso los políticos catalanes siempre se han mostrado absolutamente inflexibles en esta cuestión. Lo importante no es la voluntad del ciudadano individual - aunque la Constitución lo ampare - sino lo que sirve para "fer país".

Dicho lo cual, ¿a qué se debe el auge independentista de los últimos tiempos? Coyunturalmente, al Estatut y la crisis económica. En mi opinión, ni lo uno ni lo otro lo justifica, y ahora explicaré por qué.

El Estatut, básicamente, es un ejemplo de libro de cómo la política puede crear problemas de la nada. El primer culpable fue ZP ("aceptaré el estatuto que salga de Cataluña") y el segundo el PSC, que se lanzó a la aventura cuando no resultaba ni una necesidad ni una preocupación de la mayoría de los catalanes. De esto ya escribí aquí en extenso. Hablemos claro: el Estatut que salió del parlamento catalán era un truño que convertía de hecho España en un país confederal y que no había por dónde encajarlo. Obviamente, el Tribunal Constitucional hizo lo único que podía hacer (recortarlo), hecho que el nacionalismo interpretó oportunamente como el enésimo ataque a Cataluña, para variar. Lo que debemos preguntarnos es cómo pudo aprobarse con la mayoría del PSC, ya que la apuesta nacionalista era ganadora en todos los casos ( "si lo dejan como está, eso que nos encontramos, y si nos lo recortan, demostraremos a los catalanes que no se nos respeta") y la del PSC/PSOE, no (si hablamos del PP, ésta era perdedora en todos los casos, tanto si se oponía como si lo apoyaba). El mensaje ha calado, de forma que aunque a muchos catalanes el tema del nuevo estatuto se la traía al pairo inicialmente, que se lo recortaran "desde Madrid", no. Así de simple.

Y dejo lo más importante para el final, el presunto expolio al que el resto de España estamos sometiendo a Cataluña. Pues empecemos por negar la mayor: el problema de base es que se hacen trampas con las cuentas. De entrada, es por completo absurdo convertir a las regiones en "donantes" o "receptoras" y, para no molestar a nadie, pongo el ejemplo de la "donante" por antonomasia: Madrid. Lo que una comunidad autónoma aporta a la caja común básicamente depende de las empresas que tengan su sede en ella y del IRPF de sus contribuyentes. Evidentemente, la inmensa mayoría de las empresas del IBEX tienen su sede social en Madrid y cotizan allí; lo mismo puede decirse de los sueldos de sus altos directivos, que suelen vivir donde trabajan. Sin embargo, el negocio de todas esas grandes empresas se distribuye por toda España, luego hay un flujo de capitales desde toda la geografía nacional que a efectos de impuestos computa como aportación madrileña. Esto, como se dice ahora, es "hacerse trampas al solitario". De la misma manera, cuanto más alto es el nivel de vida y el sueldo medio en una región más IRPF recoge ("aporta"). En el caso catalán, cuando usted compra un coche Seat o Volkswagen, cuando se da de alta con Gas Natural o Endesa, cuando se come un yogur Danone o pone su nómina en La Caixa, está haciendo que la "aportación" catalana a las cuentas del Estado aumente.

Las cuentas de la vieja que se hacen los partidarios de la independencia es suponer que ese flujo de dinero se va a mantener tras una hipotética secesión, lo cual no sólo es mentira sino que es imposible. Todas las empresas citadas, y muchas otras, tendrían que tener dos filiales, una catalana y otra española. Eso, en el mejor de los casos. Los ingresos de la filial española cotizarían en España y no íntegramente en Cataluña, como hasta ahora. Y si hablamos ya de empresas estrictamente catalanas - qué se yo, desde Casa Tarradellas a Codorniu - que de media tienen el 60% de su negocio en España, tendrán que asumir muy probablemente una bajada notable en sus ventas porque más de uno y más de dos, durante un tiempo considerable, optaría por no consumir productos catalanes. Esto último es una hipótesis razonable, el resto es un hecho.

A eso habría que sumarle otros dos "pequeños" inconvenientes: Cataluña tendría que hacerse cargo de su parte proporcional de la deuda externa española y, por supuesto, asumir los gastos que conllevaría salirse del euro. Todo ello sin una entidad superior que avale tu deuda (que ya es bono basura, por cierto). Puede que en cinco, diez o veinte años volviera a ser miembro de la UE, pero en el corto y medio plazo los problemas actuales iban a ser una risa comparados con los que se le vendrían encima. Desde el punto de vista estrictamente económico, el negocio es malo de cojones. No obstante, estoy seguro, a diferencia de lo que piensa más de un mesetario corto de miras, de que Cataluña a la larga saldría adelante. Pero que no le vendan la burra a los catalanes de que eso sería pronto y a coste cero, porque no es verdad.

Y termino. Estamos en un hermoso callejón sin salida. La independencia, pensada en frío y no con el bajo vientre, es algo que no beneficia ni a Cataluña ni a España, pero el pacto fiscal que se reclama tampoco se lo puede permitir la segunda. Ya hemos salido colectivamente perjudicados con los conciertos vasco y navarro, cuyo peso en la economía nacional es mucho menor, como para dejar que la autonomía responsable del 20% del PIB español siga el mismo camino, especialmente en las circunstancias actuales. La cosa no tiene fácil arreglo. Y digo yo que los sucesivos gobiernos catalanes también tendrán alguna responsabilidad en el déficit que acumulan. Lo mismo que el resto de comunidades que están pidiendo el rescate, pero al menos han tenido la delicadeza de no empeorar el problema. En justicia, también es razonable que el gobierno central repase detenidamente qué gasto público per cápita están recibiendo los catalanes y tratar de ver si realmente hay un agravio comparativo. Pero con sosiego y sin una espada de Damocles en el cogote. Item más: ¿sería el pacto fiscal el final el camino o sólo la siguiente parada hacia el objetivo final? Me huelo, visto lo visto, que más de lo segundo que de lo primero. En cualquier caso, con la Educación transferida el independentismo no hará más que aumentar, y a las pruebas me remito, así que me temo que esto sólo es cuestión de tiempo. Nos hemos marcado un gol en propia puerta pensando que todo el equipo jugaba el mismo partido y no tenemos entrenador. Ahora puede que la cosa ya no tenga remedio.

Xavi, Casillas: haced algo, leñe.

"Mentre jo canto, de matinada, la vila és adormida encara ..."

domingo, julio 11, 2010

¿Justifica esto que un millón de catalanes salgan a la calle?

Versión zip:

http://www.elpais.com/articulo/espana/recortes/calentaron/protesta/elpepuesp/20100711elpepinac_7/Tes

Resumiendo, esto es lo que ha dicho el Constitucional:

1) Que el término nación del preámbulo no tiene eficacia jurídica. Que es exactamente lo que dijeron los defensores del Estatut cuando se hizo hincapié en que el preámbulo no era constitucional. O sea, que en la Constitución sólo cabe una nación como tal.

2) La bilateralidad no es un asunto entre iguales, sino que el Gobierno central goza de una posición de superioridad. Nos ha jodío mayo, porque de no ser así estaríamos en un estado confederal.

3) No al Consejo de Justicia de Cataluña como órgano de gobierno del poder judicial. Esto es, que no se puede sustituir por la cara al Consejo Superior del Poder Judicial.

4) Ambas lenguas cooficiales deben estar igualmente reconocidas como vehiculares. O sea, lo que es de sentido común: que cualquiera pueda elegir libremente la lengua en que quiere que sus hijos se eduquen, independientemente de que se estudien ambas.

Si esto es para salir a la calle a pedir la independencia, yo soy Rita la cantaora. Lo que verdaderamente me maravilla es que las cortes españolas aprobaran semejante dislate. Esto nos da idea de la elevada talla intelectual y el sentido del estado de nuestros padres de la patria. Ahora a ver quién es el guapo que desface el entuerto.

sábado, julio 10, 2010

Y lo del Estatut acabó como era de prever

Que el Estatut no era constitucional lo sabía hasta el más tonto en el Parlamento catalán cuando se votó. Para los nacionalistas, aprobarlo tenía una lógica aplastante: "si cuela, bien, y si no cuela, mejor, porque tendremos otra excusa para seguir insistiendo en lo nuestro", que es caminar hacia la independencia echando la culpa a los demás. La postura del PSC, entendido como PSOE catalán, se comprende menos, pero se interpreta bastante mejor si tenemos en cuenta que el PSC, a todos los efectos, es un partido aparte del PSOE (que es federal, no lo olvidemos), y es sobre todo C y no tanto PS.

Lo que no debería entenderse en absoluto es que ese Estatut se aprobara en las cortes españolas, si no fuera porque el lumbreras que tenemos por presidente se había comprometido de partida a convalidar lo que saliera de Cataluña y necesitaba los votos de los nacionalistas para gobernar (incluyendo los del propio PSC en este grupo). Para rematar la jugada, tenemos la aprobación en referendum de los ciudadanos catalanes con una altísima participación inferior al 50% del censo.

Que el Tribunal Constitucional haya tardado tanto tiempo en pronunciarse no ha hecho más que empeorar el esperpento y permitir que se cuestione aún más su autoridad. Porque todos estos que se rasgan las vestiduras ahora saben que igual que un estatuto debe aprobarse en el parlamento autonómico, en el Congreso y en referendum, el Tribunal es el garante de que se ajuste a la Constitución, independientemente de todo lo demás. De la misma forma que yo no puedo estar casado con cuatro mujeres aunque consintamos los cinco.

En estos momentos, decenas o centenares de miles de catalanes se manifiestan por Barcelona gritando "Independencia" y pidiendo el ingreso en la CE. Al frente, sus políticos y algún tonto útil como Llamazares, que están dando un mensaje muy interesante al resto de los españoles: nos limpiamos el culo con la Constitución y con las instituciones encargadas de velar por ella. El que no está, y debería ser el primero detrás de la pancarta porque es el verdadero culpable del embrollo, es Jose Luis Rodríguez Zapatero.

No me cabe duda que muchos miles de catalanes han salido hoy a la calle porque honestamente sienten que de alguna forma se les están vulnerando sus derechos. También sé que éste es un problema viciado por la historia, la mala política (periférica y mesetaria) y los medios de comunicación. Pero el quid de la cuestión es que la democracia consiste en tener unas reglas y aplicarlas, gusten o no. Por eso la gente paga impuestos, no porque quiera hacerlo. En el caso de la Constitución, también hay unas normas que aplicar si se quieren cambiar esas reglas. A los que salen a la calle envueltos en banderas les recomiendo que hagan uso de las mismas.

Demasiados irresponsables se han encargado de repetir hasta la saciedad que cuestionar los graves errores del Estatut era un acto de catalanofobia. Pues bien, la manifestación de hoy es una clara demostración de que una mentira repetida se acaba convirtiendo en una verdad. Las pancartas, las banderas "esteladas" y los manifiestos piden la independencia directamente. Y que Montilla tuviera que salir por piernas tampoco es una buena noticia.

Gracias, señor Rodríguez Zapatero. Usted es la clara demostración de que los elefantes no deben entrar en las cacharrerías. Ahora coge usted los vasos rotos y a ver cómo los pega, a ser posible pensando en el conjunto de su país discutido y discutible y no en sus conveniencias parlamentarias.

P.D: ¿Qué hacemos ahora con todos los estatutos que se aprobaron deprisa y corriendo detrás del catalán a imitación del mismo? ¿Los va a recurrir el PP después de haber colaborado a redactarlos?

miércoles, agosto 27, 2008

Entrevista con Pujol

Suscribiría casi los puntos y las comas, salvo el consabido ataque al manifiesto por la defensa del castellano, erróneamente interpretado para variar. Lo que no entiendo es por qué Pujol resulta tan moderado cuando habla "castellano" y Convergencia tan radical cuando habla "catalán".

http://www.elmundo.es/elmundo/2008/08/27/espana/1219792951.html

domingo, diciembre 30, 2007

"El Rey, personaje del año". Diario El País

Por su extraordinario interés, recomiendo la lectura del reportaje publicado hoy en El País sobre la figura del Rey, las funciones de la Institución y el efecto de los diversos acontecimientos ocurridos en torno a ella en 2007. Todos los que tengan un cierto interés sobre el funcionamiento del modelo de estado vigente encontrarán información valiosa.

Acceso al reportaje

Nota: para acceder a los artículos hay que pulsar el botón "Siguiente" que figura en la esquina superior derecha de la página.

domingo, noviembre 18, 2007

¿Por qué no os calláis?

Ríos de tinta se han escrito sobre la frasecita famosa del "¿por qué no te callas?" del Rey a Chávez. La cosa tiene su miga, pero no está de más aclarar un punto sobre el que no debe haber confusión: el Rey mandó callar al "gorila rojo" por la simple razón de que no dejaba hablar al Presidente del Gobierno de España en el uso de la palabra. Que estaba calentito después de la sarta de gilipolleces que el muchacho llevaba largando desde días antes, es obvio. Que pudo haberlo hecho más diplomáticamente y que el tuteo sobraba, es probable. Que debería haber sido la presidenta Bachelet la que tendría que haber pedido silencio, indudable. Pero que Chávez se lo había ganado a pulso sólo lo pueden negar los que simpaticen con él, que son pocos en los países civilizados, o bien los que están en el erre que erre republicano en España, que son más o menos los mismos.

En ese orden de cosas, la verdad es que uno no puede pedir gran cosa a un personaje de la talla intelectual del presidente venezolano. Allá los venezolanos con lo que eligen. Pero lo que sí habría que pedir es que algunos sectores políticos minoritarios pero ruidosos en nuestro país no le sigan el discurso. Ni el Rey tras el referendum constitucional es un heredero de Franco, ni los españoles fuimos a América a exterminar indios (sólo hay que coger el metro de Madrid), ni la culpa de los problemas de países con enormes riquezas naturales e independientes desde hace casi dos siglos es de Telefónica y Unión Fenosa. Eso, en lo que respecta a nuestra progresía tricolor. Y la prueba de lo que digo es que la inmensa mayoría de los países iberoamericanos han apoyado al Rey de España en el envite.

Y en lo que respecta a nuestra derecha bicolor, creo que han perdido una magnífica oportunidad de ir a una - para variar - con un Presidente que dijo lo que había que decir cuando había que decirlo. Resulta curioso que tuviese que ser el propio Aznar el que agradeciera a ZP y al Rey sus palabras al mismo tiempo que el PP le echaba los perros al Gobierno. Pues no, chicos, no es la mejor manera de demostrar a vuestros detractores que no estáis por la crispación y por la oposición destructiva, independientemente de lo discutible que pueda resultar la política exterior española en los últimos años. Pero lo cortés no quita lo valiente, sobre todo en los momentos en que toca lo segundo.

viernes, septiembre 21, 2007

Ni conllevar ni contentar

En uno de los debates más brillantes de los primeros tiempos de la Segunda República, Azaña y Ortega discuten en sede parlamentaria cómo debía ser el encaje de Cataluña y el País Vasco dentro del nuevo Estado. Es una lectura muy recomendable no ya por la altura intelectual del mismo - impensable en los tiempos que corren - sino por la profundidad con que la cuestión se analiza. Aunque ambos están a favor de la autonomía, me quedo con una frase de Ortega donde afirma que "el problema catalán no se puede solucionar, sino tan sólo conllevar". La cual podíamos unir a mi frase favorita de Julián Marías, archirepetida: "no se puede contentar a quien no se quiere contentar".

Los españoles en su conjunto podemos engañarnos de muchas manera con el asunto de los nacionalismos periféricos. Podemos seguir ciclotímicamente los mensajes cambiantes que la clase política nacionalista emite, ora conciliadores, ora amenazantes. Podemos echarle la culpa al franquismo (que no había tenido aún lugar en el año 31, que yo recuerde). Podemos echarle la culpa a Aznar y su presunto talante crispador. Podemos incluso culparnos a nosotros mismos por no ser lo suficientemente receptivos con las demandas periféricas. Podemos seguir mirando para otro lado y pensar que esto sólo es cuestión de transferencias, estatutos y presupuestos. O bien podemos asumir de una vez por todas que un número considerable de catalanes y vascos no están dispuestos a ser españoles, número que no tiene que ser necesariamente proporcional al voto nacionalista - mal entendido como "localista" por muchos electores - pero que en ningún caso es despreciable.

Mi propuesta es cortar por lo sano. Para empezar, se necesita un cambio constitucional que fije definitivamente las competencias del Gobierno central, recuperando las que procedieren si hiciera falta (la educación como mínimo), revisando quizás la cuestión de la Monarquía (para el que se pique con esos ajos) y permitiendo a su vez que las mal llamadas "nacionalidades históricas" puedan convocar referenda de independencia. Porque el quid de la cuestión, para mí, no es si vascos y catalanes quieren seguir integrados en España, sino si a los españoles nos interesa que lo sigan estando. España está pidiendo a gritos una estabilización de su modelo de Estado, donde dejemos de desperdiciar esfuerzos, tinta y disgustos mutuos tratando de "conllevar" a quien "no se quiere contentar". Económicamente, el País Vasco no aporta nada a la caja común debido al cupo. Cataluña sí es donante neta, pero no de las que más, y, por otra parte, habría que descontar la cotización de todas las empresas de ámbito nacional cuya sede está allí, muchas de las cuales es muy probable que la cambiasen a otra región en caso de separación. Sí es cierto que para algunos deportes la selección sufriría un palo considerable, pero no deja de ser un mal menor.

No se me escapa que hay detalles que pulir que no son moco de pavo y demuestran en sí lo obsoleto del concepto de autodeterminación en el contexto geopolítico donde nos encontramos:
  • ¿Quiénes podrían votar? ¿Los nacidos en Cataluña y País Vasco? ¿Los empadronados?
  • ¿Se permitiría repetir periódicamente el referéndum? ¿Cada cuanto tiempo? ¿Hasta que salga que sí?
  • ¿Qué ocurre si el resultado varía según las provincias? ¿Se permitiría una independencia parcial? ¿Y si en las ciudades sale una cosa u en los pueblos otra?

Lo más seguro es que un referendum de independencia fracasaría en Cataluña y muy probablemente en el País Vasco. En tal caso, puede ser que los que ya están en vías de radicalizarse lo hagan aún más, pero habría dos ventajas: el resto de los españoles sabríamos sobre seguro que esa radicalización no obtendría rédito álguno y el argumento del "derecho a decidir" quedaría automáticamente desactivado. Y sobre todo, tendríamos las reglas claras y el mismo café para todos, pero esta vez de verdad.

En definitiva: a grandes males, grandes remedios.

miércoles, julio 25, 2007

Lo de "El Jueves"

Supongo que decepcionaría a mis tres lectores si no dedicara un articulito a la polémica de este verano. Me he tomado la molestia de buscar la portada de marras por si alguno de ellos no ha tenido oportunidad de disfrutar de su fino humor y de su innegable calidad artística. Dicho lo cual, me gustaría plantear la pregunta del millón: "qui prodest?", o sea, ¿a quién beneficia?, o sea, ¿a quién perjudica?

Los autores han declarado ante el juez que sólo pretendían hacer una crítica a la subvención de 2.500 euros de ZP sin tener en cuenta los ingresos de los padres y para ello han elegido a la pareja española más representativa. El pequeño detalle es que lo ofensivo del "chiste" es la frase "si te quedas embarazada esto va a ser lo más parecido a trabajar que he hecho en mi vida". Luego cabe deducir que a los "humoristas" se la suda ampliamente la subvención pero bastante menos dar una buena perdigonada - la enésima en los tiempos que corren - a la Monarquía. Y si a alguien le quedan dudas, les propongo que consulten la charla con el dibujante en elmundo.es y saquen conclusiones.

La diligente actuación de Del Olmo a instancias de la Fiscalía puede ser intachable jurídicamente, dado que las injurias a la Jefatura del Estado están tipificadas penalmente. Claro está que el efecto ha sido justo el contrario de un castigo: publicidad extra, victimizar al presunto delincuente y culpabilizar a las víctimas, que en este caso además no tienen oportunidad de defenderse por la propia naturaleza de su cargo. Una jugada redonda para todo el mundo excepto para los únicos perjudicados reales (nunca mejor dicho). Dicho lo cual, proclamo: creo que hoy día secuestrar un medio de comunicación por una viñeta de mal gusto es bastante excesivo. Puestos a injuriar, se me ocurren otros bastante peores y el límite de la libertad de expresión es tan difuso que más vale pecar por exceso.

Como era de esperar, todo el republicanismo militante de Internet se ha apresurado a salir en defensa de quien menos la necesita, que es "El Jueves", aprovechando para descargar toda su ira antiborbónica, así que están más felices que un pipí. Y no es que me parezca mal que la gente sea republicana, lo que realmente me subleva es que se opine desde la ignorancia más aterradora y encima pontificando. Leyendo a muchos de ellos diríase que la Constitución debieron de hacerla en Finlandia y votarla en Bosnia Herzegovina, y además desconocen su contenido. Ni existió la Transición, ni el referéndum del 77, ni el 23-F, ni nada. El Rey, por lo visto, viene directamente desde el franquismo sin pasar por lavandería, y en cuanto a sus deberes, parece que estos no consisten en otra cosa que matar osos ex-soviéticos (cosa que por otra parte es una leyenda urbana desmentida por el propio gobierno ruso), pasear en el Fortuna y enriquecerse. Lo de los Príncipes se ve que no llega ni siquiera a eso. O sea, al final todo es un poquito más de lo mismo: nada ha habido de democrático en España desde el 18 de julio de 1936. Esto es como la "lluvia fina" de Aznar pero de otra forma, a la que están contribuyendo conscientemente los partidos de izquierda, los periféricos y buena parte de su masa social: cuestionar el ordenamiento actual por la vía de negar legitimidad a la Transición sustituyéndola por una adoración boba y acrítica a la República del 31, que es en sí la clara demostración que de buenas intenciones está el infierno lleno.

Si yo fuera el Príncipe, creo que exigiría al gobierno de turno - cuando le toque - la convocatoria inmediata de un referéndum sobre la forma de Estado. Puede que lo gane o puede que no. Pero creo que no hay compensación posible por los ataques personales que van a sufrir él y su familia, por muy bien que desempeñe sus obligaciones. Poca gente quedará entonces que las conozca ni que se tome la molestia de saberlas. Le sugiero que coja a su mujer y a sus hijas y haga una vida normal, no creo que tengan problemas ni les falten recursos para hacerlo. Y entonces nos daremos el gustazo de tener de Jefe de lo que quede del Estado a gente como Acebes o Pepe Blanco, o dependiendo de la bisagra electoral de turno, hasta un Carod Rovira, muy democráticamente elegidos desde una lista cerrada impuesta por una oligarquía de partidos que lo único que ha demostrado de unos años a esta parte es fidelidad a sus propios y cambiantes intereses.

P.D: si quieren algo bastante más fuerte que lo de "El Jueves", consulten el blog de Iñaki Anasagasti. No dirán que no les doy para elegir.

P.D: respecto a los 2.500 euros de marras, preferiría una rebaja del IRPF o que aumentaran la baja por maternidad unos cuantos meses. Hablo como futuro beneficiario de la ayuda. Creo que es una medida efectista y que tiene que ver más con el interés electoral que con una natalidad que a base de inmigración ya no necesitamos aumentar.

lunes, febrero 05, 2007

La bandera, mamarrachos



A ver si lo he entendido bien. Se hace una manifa de apoyo al gobierno y al "proceso de paz" y sólo aparecen banderas de Ecuador y tricolores, con la asistencia de la plana mayor del PSOE y del progresismo no-a-la-guerra-rosas-blancas-nunca-mais. Organiza otra el Foro de Ermua en contra de la negociación, secundada por el PP, y resulta que el bosque de banderas españolas y el himno nacional al final es, según el Gobierno, una clara utilización partidista de los símbolos comunes por parte de quien, por otra parte, no ha convocado la manifestación. Y eso a pesar de que el Foro (fundado y sostenido, entre otros, por notables personalidades del PSE antes de que el sector Redondo Terreros fuera expulsado a las tinieblas exteriores) ha explicado claramente que la bandera y el himno forman parte de sus actos, empezando por los del País Vasco, porque representan exactamente aquello por lo que luchan: el derecho a sentirse españoles sin que los persigan por ello. Bueno, siendo sinceros, Pepe Blanco y compañía han sido extremadamente benevolentes; el ínclito señor Portabella (ERC, ayuntamiento de Barcelona) ha advertido que el PP intenta dar "un golpe de estado encubierto" por la utilización del himno al final de las manifestaciones "donde no se apoya el diálogo". Vamos, que hay más tontos que ollas; lo peligroso es tenerlos en el poder.

Siendo sinceros, la bandera española debe de ser de las pocas en el mundo civilizado cuyo uso y disfrute resulta sospechoso excepto en los eventos deportivos. Todavía queda mucho mentecato que la tacha de franquista, aunque para ello habría que remontar al Caudillo hasta los tiempos de Carlos III. Otro sector, aproximadamente coincidente con el anterior, considera mucho más apropiado salir a manifestarse con banderas tricolores, tan constitucionales como la del aguilucho e igual de respetuosas con la forma de Estado con que los españoles no hemos dotado desde la Transición. Last but not least, está el nutrido colectivo que porta ikurriñas y senyeras hasta para ir a mear.

Así que, resumidamente, si la izquierda prefiere la bandera republicana y los nacionalistas las de sus terruños, el que saca una rojigualda a la calle ya se sabe donde se encuadra: en la derechona irredenta que quiere hacer uso partidista de los símbolos comunes. Cuando lo que realmente cabría preguntarse es por qué los demás no la usan, cuando a todos abarca y a nadie debería molestar. Pues precisamente por eso: porque se ve que molesta. Dicho de otra forma: los que deberían dar explicaciones de por qué enarbolan otras banderas que ni son de todos ni vienen a cuento son los que prescinden de la roja y amarilla. Pero como esto es el mundo al revés, los sospechosos son los "normales". Los de la AVT y el Foro de Ermua son los malos, y Juana de Chaos y Otegi los buenos que están en el proceso, abiertos al diálogo y a la paz entre los pueblos. La paz de los cementerios, supongo.

martes, octubre 03, 2006

Leonor no reinará

Creo que tanto la Familia Real como los políticos y constitucionalistas se pueden tranquilizar respecto a la modificación de la Carta Magna en cuanto a la sucesión monárquica y la derogación de la ley sálica. Mi opinión es que Felipe VI será nuestro último rey, con lo que tanto da si la cambian como si no. De un tiempo a esta parte, hay un runrún republicano (o antimonárquico, según se mire), creciente y cada vez más visible, con el aplauso y connivencia - más o menos disimulada - de todos los partidos de izquierda y de los nacionalistas. Cualquiera que se dé una vuelta por Internet se dará cuenta de esto diáfanamente.

No tengo nada contra la república, pero vivo en una monarquía parlamentaria que funciona razonablemente, y cuando no lo ha hecho no ha sido por culpa del Rey sino de los gobiernos. Así que este pim-pan-pum no me place ni mucho ni poco, porque es errar el tiro. Es ocioso intentar explicar al respetable las funciones y la utilidad de una monarquía parlamentaria o al menos, de la nuestra. No es sencillo y no me apetece. El que quiera, que lea esto, no creo que pueda expresarme mejor y me ahorro tener que extenderme en argumentos. Lo que me preocupa no es que el pueblo soberano prefiera o acabe prefiriendo una república, sino la supina ignorancia de las obligaciones y méritos de la Familia Real (de la española, no la de Mónaco o la de Swazilandia) que se demuestra en los foros de la red. Para preferir una república, lo primero es conocer las otras opciones, y quien más quien menos se piensa que el Rey se levanta a las 12 del mediodía y se da una vuelta en moto. Aunque tampoco se le puede pedir mucho a la gleba cuando el propio parlamento, al albur de los nuevos tiempos que corren de des-memoria histórica, ha puesto el papel del Rey en el 23-F a la misma altura que el de los bedeles de la Facultad de Psicología de la Complu, por poner un caso. Supongo que no será tan malo el invento cuando lo compartimos con Gran Bretaña, Suecia o Dinamarca, países todos atrasados e incultos, no como nosotros.

Sugiero como ejercicio que miren los comentarios a este post en el blog de Victoria Prego. Es sólo un botón de muestra de que en Internet es imposible hablar bien de la Familia Real. Los argumentos (cuando son tales y no caen directamente en la injuria) siempre se parecen, y curiosamente, junto a la figura del republicano convencido ha aparecido la del monárquico anti-Letizia. Así que la Institución está acosada desde ambos extremos. Creo que el futuro a medio plazo del actual príncipe será la abdicación, dudo que ni él ni su mujer estén por la labor de reinar a contrapelo. Ni puñetera falta que les hace. Como dije en el artículo en que me auto-cito más arriba, el agradecimiento no se hereda. Con Juan Carlos I desaparecerán los juancarlistas y quedaremos sólo republicanos y monárquicos, y éstos son minoría.

Dice un amigo mío que la forma de acabar con las telarañas es matar a las arañas (refiriéndose a los reyes, claro). A eso contesto que las arañas también tienen una utilidad, como eliminar bichos más molestos y peligrosos. Sólo de pensar que la más alta institución del Estado acabe siendo alguien como ZP o como el Aznar de los últimos años se me pone la carne de gallina.

En definitiva, no es el republicanismo el que me molesta, sino la desmemoria, la ignorancia y la mala leche. Aunque no sé de qué me sorprendo.

viernes, abril 21, 2006

La España plural

Entre sus muchas virtudes como político de altura, una de las más llamativas de ZP es la de enredar con las palabras para obtener expresiones que suenan bien y no dicen nada a poco que se rasque la superficie, o bien significan lo contrario de lo que aparentan. Por ejemplo:

España plural = país compuesto por las regiones, nacionalidades, realidades
nacionales, naciones y patios de vecino de España = España confederal
Yo al principio pensaba seriamente que ZP o era tonto o estaba tan maniatado por los partidos nacionalistas (incluído el PSC) que para mantener a flote la legislatura comulgaba con la ruedas de molino que hubiere menester con tal de seguir en La Moncloa. Bueno, pues me equivoqué, lo admito: ZP es muy listo y simplemente cree en lo que hace; y lo que hace es remodelar el estado sin tocar la Constitución utilizando a las autonomías y construir un escenario donde el PP se vea obligado a ganar las elecciones (cualesquiera) por mayoría absoluta si quiere gobernar. El plan es bueno de cojones, siempre y cuando uno esté de acuerdo con el modelo de estado que se apunta en lontananza y con que el PP no vuelva al poder per saeculam saeculorum. Lo más divertido es que estoy convencido de que el concepto de España del 80% de los españoles se parece mucho más al del PP que al de este PSOE - el que gobierna - pero a ver quién le pone el cascabel al gato.

Obsérvese la jugada: si usted no tiene mayoría absoluta en el congreso pero consigue que todos los demás partidos (los tontos útiles de IU más partidos nacionalisas o regionalistas de toda laya) tomen conciencia de un único enemigo común (el PP), no sólo logra que los de este partido se queden fuera de juego, sino que encima aparezcan como los intolerantes, los marginados y los reaccionarios que no quieren unirse al consenso. Lo único que hay que hacer es dar a cada uno lo que pide en la medida justa para que el frente se mantenga. Como dijo Groucho Marx: "Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros". Y si encima el adversario no anda lo que se dice muy fino, miel sobre hojuelas.

Lo que no hay que olvidar es que el modelo de estado propuesto por ZP no es más que el famoso federalismo asimétrico del que hablaba Maragall - que es una especie de confederalismo -, y puede que lo mejor para España habría sido asumirlo desde el principio de la Transición. Dos regiones diferentes (País Vasco y Cataluña), y las demás iguales: la España de dos velocidades, si se quiere, pero habríamos evitado esta carrera hacia ninguna parte en la que estamos inmersos; porque no se puede ni se trata de satisfacer presuntas reivindicaciones históricas, es que lo que caracteriza el nacionalismo es la necesidad de la diferencia.

Todo lo demás gira en torno a este cambio encubierto, con las cortinas de humo que sean procedentes en cada momento. Al engendro estatutario catalán ha seguido sin solución de continuidad el alto el fuego de ETA y obsérvese como casi sin darnos cuenta estamos en pleno proceso de paz (ergo estábamos en guerra): el Ibarretxe nerviosito, Otegi de prima donna, curas irlandeses mediando, el PSE firmando documentos conjuntos con Batasuna y el ámbito vasco de decisión por aquí y por allá. Dicho de otra manera: ¿ETA llevaba razón entonces? ¿Va a conseguir dejando de matar lo que no conseguía asesinando? ¿Por qué negociar el fin de ETA (cosa loable) está vinculado desde el principio con este batiburrillo de mesas a varias bandas donde están volviendo a aflorar todas las vergüenzas del plan Ibarretxe pero esta vez con la bendición general a excepción del PP, la AVT y los excomulgados del PSE (Rosa Díez, Gotzone Mora y cia)? Pues ya nos han colado el balón por la escuadra.

Para rematar la jugada, los padres insignes del futuro estatuto andaluz (PSOE e IU) nos declaran "realidad nacional". ¿Para satisfacer alguna demanda perentoria de los andaluces? No, para que diluyéndonos en palabros - marca de la casa - el estatuto catalán pase más desapercibido. La diferencia es que cualquiera con dos dedos de frente sabe que los andaluces no vamos a dar la tabarra nunca aunque nuestro estatuto dijera que somos una república independiente, pero los catalanes se bastan y se sobran con la mitad de lo que llevan en el suyo para mangonear en su política y la del resto de España. Preparémonos, porque si Andalucía es una realidad nacional detrás vendrán todas las demás, excepto quizás Madrid, que ni tiene historia ni tiene ná e igual se declara reino taifa.

Y de propina, enredamos un poco con lo del republicanismo cívico, las comparaciones entre el 31 y el 77, la des-memoria histórica, le damos la patadita lateral a Bono, excavamos otro poquito por la cunetas, dejamos que Guerra ladre para que parezca que hay pluralismo en al partido (aunque luego se baje los pantalones en el Congreso) y ya tenemos la foto completa. El príncipe Felipe que se vaya preparando unas oposiciones, al paso que vamos.

Maquiavelismo del bueno. Y ganando en el último minuto y de penalty. Qué monstruo de tío. Cada vez se parece más a Rubalcaba.

P.D: ayer, en uno de esos actos de onanismo político llamados mítines, nuestro amigo del ansia infinita de paz y del republicanismo cívico proclamó que la derecha - si vuelve a gobernar antes del 2040 - se cuidará mucho de derogar las benignas leyes de la izquierda (él) y volver a subir el caballo de Franco al pedestal (sutil asociación de ideas, aparte de lanzada a moro muerto). Añadió que, por si no nos habíamos dado cuenta, ahora España es un país donde cabemos todos y donde todas las ideas se respetan (no como en la anterior legislatura, que salía uno a manifestarse contra la guerra de Irak y venían los grises y te fusilaban). Bueno, siendo así, si Franco volviera al pedestal no debería molestarle, por ponerle collar al oxímoron.
Y desde la república independiente de Catalonia, el mòlt honorable nos sale con que el estatuto es un pacto entre la soberanía española y la catalana. Pero tranquilos todos, que es constitucional al ciento por ciento.