El mono Rafiki avanza por la peña con el cachorro de Simba en brazos. Abajo aguardan todos los animales de la sabana, unos 956 según los organizadores y 24 de acuerdo con la guardia forestal. Se acerca al borde del acantilado y levanta al leoncito en brazos. Abucheos generalizados. Aplausos aislados, por el lado de los ñus y los rinocerontes.
RAFIKI: Simba, aquí pasa algo raro ...
SIMBA: Te dije que 14 de abril era mala fecha para presentar al bebé.
RAFIKI: Nunca debimos dejar que vinieran los naturalistas españoles esos de Erasmus.
SIMBA: ¿Esto es una ceremonia principesca o una final de Copa? No me está gustando nada.
Simba se adelanta para dirigirse al populacho, seguido de una confundida Nala.
SIMBA: A ver, ¿qué pasa aquí?
LA GACELA MANUELA: ¿Qué de qué?
SIMBA: ¿Por qué no aplaudís, os postráis y hacéis reverencias, como es tradición?
LA GACELA MANUELA: Hay tradiciones que merecen palos. ¿O no te acuerdas cuando tirábais una cabra de la peña?
SIMBA (mira hacia atrás): Rafiki, ¿de dónde ha salido la perroflauta esta?
RAFIKI: No la he visto en mi vida.
SIMBA: A ver, gacela de las narices, lo menos que podéis hacer es estar un poco agradecidos. Os he liberado de la dictadura de Scar y sus hienas malignas.
LA GACELA MANUELA: Anda el otro.¿Y a nosotros qué más nos da que nos coman Scar y sus hienas o vosotros? Además, las leonas son las mismas.
SIMBA: ¡¡¡Cuando yo vine estaba todo seco y ahora está verde y lleno de manadas que pastan felices!!!
LA GACELA MANUELA: Nos ha jodido, ¡se llama estación húmeda! Cuando deje de llover nos iremos otra vez.
Simba se vuelve hacia atrás de nuevo, cada vez más confundido.
SIMBA: La cabrona esta tiene parla.
NALA: No te dejes amedrentar, piensa en nuestro bebé.
ZAZÚ ¿Les hablo yo, majestad?
SIMBA: Prueba, igual a ti te hacen caso.
ZAZÚ (asomándose al borde): ¡¡¡Simba nos ha traído de nuevo la paz!!!¡¡¡ El ciclo de la vida se ha restablecido y también la ecosostenibilidad!!!
ALBINO EL COCODRILO: ¡Eso será para algunos! ¡Yo estoy igual de mal dibujado que siempre!
ZAZÚ: No estamos aquí para sacar casos personales.
LA GACELA MANUELA: ¡Vendido, carajote, cortesano, pajarraco pelota!
ZAZÚ: ¡Cómo osas ...!
LA GACELA MANUELA: No oso, sino gacela. Y para ti es fácil hablar porque los leones no comen pájaros.
ZAZÚ: Lo importante es el ciclo de la vida, os digo. Cuando los leones mueren, alimentan la hierba que vosotras os coméis y así el eterno círculo de la existencia vuelve a empezar y ...
LA GACELA MANUELA: Para el carro, narigón, porque cuando nosotras nos morimos también alimentamos la hierba. Si llegamos a viejas, claro, que entre leones, hienas, lycaones, guepardos y demás nos lo ponen complicado.
PUMBA (adelantándose también): ¡¡¡Yo soy un cerdo y soy amigo de Simba!!!
LA GACELA MANUELA: Otro qué tal baila. ¿Tú te crees que va a estar mucho tiempo a dieta de gusanos?
PUMBA: ¡¡¡Tengo inmunidad parlamentaria!!! Además, no veo que todo el mundo piense como tú.
LA GACELA MANUELA: ¿Ah, no?
PUMBA: Los ñus y los rinocerontes han aplaudido.
LA GACELA MANUELA: Los ñus son retrasados mentales y a los rinocerontes les da lo mismo un so que un arre, a esos no se los come nadie. Yo creo que han aplaudido por dar la nota, mira lo que te digo. Los elefantes, si te fijas, ni han venido.
Todos se retiran al interior de la peña.
RAFIKI: Esto se nos va de las manos.
PUMBA: Simba, no te dará ahora por el secreto ibérico, ¿no?
SIMBA: Ahora no es el momento de hablar de eso.
ZAZÚ: Majestad, se barrunta el golpe de estado.
NALA: Hay que tomar medidas contundentes.
LA GACELA MANUELA: ¡¡¡ Eeeh, los de arriba!!! Simba, asómate.
SIMBA (asomándose): ¿Qué quieres ahora?
LA GACELA MANUELA: No te ofendas por lo que te he dicho, es que esto de las presentaciones principescas no tiene pies ni cabeza. ¿Acaso no sabes lo que va a ocurrir dentro de uno o dos años?
SIMBA: No, ¿el qué?
LA GACELA MANUELA: Eso te pasa por ser padre primerizo. Cuando tu primogénito sea mayor, lo echarás de la manada. Pregúntale a las leonas abuelas.
SIMBA: ¿Cómo lo voy a echar, si es sangre de mi sangre?
LA GACELA MANUELA: El ciclo de la vida, colega. Los leones machos adultos se tienen que buscar la vida fuera de la manada y encontrar la suya propia o morir en el intento. Lo sabrías si vieras el National Geographic en vez del Disney Channel.
SIMBA: ¡¡¡Mufasa nunca me habría echado de casa!!!
LA GACELA MANUELA: No le dio tiempo, se lo cargaron una estampida de ñus y su hermano, el simpático.
Simba se vuelve para adentro de nuevo.
SIMBA: Mamá, ¿eso es verdad?
SARABI: Pues ... para qué te voy a mentir. Sí, es cierto.
SIMBA: ¿Papá lo sabía?
SARABI: Probablemente no le dio tiempo a desarrollar el instinto de echarte a patadas, eras tan rico y tan pequeñín ... De todas formas, cariño, creo que te olvidas de algo.
SIMBA: ¿El qué?
SARABI: Que tu primogénito no es primogénito sino primogénita: Kiara.
NALA (en voz baja): Va a ser verdad que al rama lista de la familia se extinguió con Scar.
Simba sonríe de oreja a oreja y se acerca de nuevo al borde de la peña.
SIMBA: Tú, chica lista.
LOS ÑUS HEMBRAS: ¿Me hablas a mí ...?
SIMBA: No, a la gacela.
LA GACELA MANUELA: ¿Qué, te has convencido?
SIMBA: Sí, pero no has caído en un pequeño detalle.
LA GACELA MANUELA: ¿A saber?
SIMBA: Que el principito no es principito sino princesa ... Kiara Leonor se llama.
Manuela se queda pensando.
LA GACELA MANUELA: ¿Y no tenéis ley sálica por aquí?
SIMBA: Nopes. Te has caído con todo el equipo.
LA GACELA MANUELA (entre dientes): Mierda ...
SIMBA: Así que, si no te importa, voy a seguir con la ceremonia.
Los animales empiezan a murmurar y se va corriendo la noticia. Rafiki vuelve a adelantarse y levanta a Kiara Leonor en alto. Tímidos aplausos. Menos abucheos. Algunos comentan con sus vecinos que los leones van a comer gusanos en adelante. Más aplausos. Rafiki se acerca más al borde y estira los brazos más para que se vea bien a la cachorrita.
LA GACELA MANUELA: Rafiki, ¿tú no conocerás a Sergio Ramos, por casualidad?
(Salen las letras THE END. Suena música de Elton John).
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viernes, marzo 01, 2013
martes, mayo 05, 2009
Notición sobre el clima
Hoy, después de aproximadamente diez meses, es el primer día que no llueve ni hace viento (especialmente lo segundo) en Castilleja de la Cuesta, provincia de Sevilla. Pueden hacer extensiva esta noticia a todas las localidades sevillanas, incluida la capital, que he visitado en este tiempo por uno u otro motivo.
Primera consecuencia del cambio climático: Tarifa sube de latitud.
Primera consecuencia del cambio climático: Tarifa sube de latitud.
jueves, marzo 13, 2008
Animalitos de la selva
Hastiado y aburrido de la política, y en nombre de más altas empresas como la culturización de las masas anhelantes de sabiduría, hoy voy a hacer un artículo divulgativo que pruebe a las claras que algunos españoles vemos la 2. Vamos a hablar de las fierecillas de la sabana africana, sin tilde.
El primer bicho del que (y al que) me gustaría decir dos palabritas es el ñu. El ñu básicamente es el coño de la Bernarda de la selva, el Forrest Gump de la pradera, lo más parecido a un participante de Gran Hermano en el ecosistema que nos ocupa. El ñu es el equivalente al Burger King para los predadores varios: comida rápida . Si el léon tiene astenia primaveral, si la manada de las hienas está cortita de efectivos o de ganas de cazar, se comen un ñu. El ñu es tan tonto que se empeña en pasar por el mismo sitio donde decenas de sus compañeros han sido ya devorados por los cocodrilos y aún se extraña de que se lo coman a él también. O sea, que si no es tonto es amnésico. Además es feo y tiene unos cuernos mu chicos que no le sirven para nada. Aunque eso sí, el mérito colectivo de haber matado el Rey León le corresponde por derecho propio.
De los cocodrilos es bien sabido que a pesar de que pueden ser bastante grandecitos (más de ocho metros), son más rápidos de lo que parecen. Así que si a uno le persigue un cocodrilo - fuera del agua, se entiende, dentro no hay nada que hacer - hay sólo hay una opción: escapar corriendo en zig-zag (lo cual es rigurosamente cierto) el tiempo suficiente para encontrar un ñu que nos sustituya. El cocodrilo, que es listo a fuer de pasar hambre en la época de la sequía, se irá a por el más tonto de los dos. Esa técnica, claro está, es un arma de doble filo que puede favorecer al ñu.
Los leones machos son otros predadores repulsivos donde los haya. El león, por motivos que no acertamos a explicar, ha gozado siempre de una inmerecida reputación de fiero y noble cuando lo cierto es que no da ni golpe, vive de sus mujeres y se come a las crías de los otros. Bien es verdad que la vida de un león es como la de una gimnasta: media vida entrenando para tener harén, tres o cuatro añitos de gloria y después, una vez derrocado, a ser pasto de las hienas. Las leonas tiene la suerte o la desgracia de vivir siempre en familia, rodeadas de nietas, hermanas y primas. Es de agradecer que no hablen, ya que si lo hicieran no creo que a los leones machos les compensara ejercer de cabezas de familia, por muy regalada que su situación resulte desde el estricto punto de vista práctico.
Y ya que hemos citado a las hienas, debemos recordar al viajero desavisado que, a pesar de su aspecto desgarbado y a su risa histérica, este bicho engaña y tiene la fea costumbre de empezar a comerse a sus presas sin haberlas matado, como los cánidos en general. Vamos, que las descuartiza. A lo mejor por eso se ríen. Si a eso le sumamos su afición a la carroña, debe tener un aliento que pa qué las prisas. Esta evidente falta de modales en la mesa nos lleva a una ineludible consecuencia: si a usted le persigue un león y una manada de hienas, y no hay un ñu a la vista, intente hacerse amigo del león y, si no lo consigue, al menos que se lo coma él y no las otras.
En esta relación ascendente de asquerosidad animal, la palma sin duda se la lleva el bonobo. El bonobo es parecido al chimpancé pero tiene una peculiaridad: se tira todo lo que se mueva, sin distinción de sexo o parentesco. Un grupo de bonobos es la encarnación misma del producto cartesiano sexual: hermanas con hermanos, padres con hijas, hijos con madres, crías con adultos, primos con nueras, nueras con nueras, y así sucesivamente. Sodoma y Gomorra en medio de la floresta. Los naturalistas afirman que estos hábitos los convierten en seres afables y amistosos, ya que el sexo fácil es un vehículo natural para liberar las tensiones que entre otras especies se resuelven a mordiscos. Pero vamos, si un bonobo se muestra amable y amistoso con usted, yo me iría buscando un ñu a modo de contramedida, que fijo que se lo tiran también. Que le pregunten a los mandriles por qué tienen el trasero tan enrojecido y gastan tan mala leche.
Quizás para escapar del acoso de las tribus de bonobos en celo, el veloz guepardo es otro predador al que no sabemos muy bien si envidiar por su velocidad o compadecer por la mala vida que lleva. Una vez más, el caso de las hembras y los machos es muy diferente. El macho va a su bola, se busca la vida y cuando le llega la temporada, se apaña una gueparda y después si te he visto no me acuerdo hasta otro año. A la que le toca apechugar con las crías es a la hembra, que pasa unas fatiguitas de muerte. Por un lado, tiene que salir a cazar, porque es madre soltera, pero por otro tampoco puede irse de ídem porque los cachorros son un buen aperitivo para otros bichos igualmente hambrientos. Así que tiene que ir con un ojo en la gacela y dos en la retaguardia. Y encima la velocidad punta tiene sus desventajas, porque después de un par de carreras fallidas se queda ya hecha polvo para lo que queda de jornada laboral. Porque el ñu, huelga decirlo, le viene un poco grande.
Para terminar, no me gustaría dejarme en el tintero a los que podríamos calificar como cascarones de huevo en este juego un tanto salvaje que es el comer y ser comido: los rinocerontes, los hipopótamos y los elefantes. Como son gordos, grandes y brutos, no hay quien les tosa. Aunque ahí está el homo dicen que sapiens para corregir a la madre naturaleza: a los rinocerontes se les caza porque a su cuerno se le atribuyen propiedades interesantes desde el punto de vista del bonobo; a los elefantes, por el marfil; y a los hipopótamos no se les caza pero se les humilla con cada anuncio de Ausonia elásticos la-la muy absorbentes la-la-la. El ciclo de la vida no perdona.
Podríamos seguir indefinidamente, pero creo que a estas alturas debe quedar meridianamente claro que vivir en la sabana no es ningún chollo. Antes bien, es un estrés que deja en pañales el de cualquier ejecutivo agresivo de medio pelo. La pirámide trófica tiene estas servidumbres. Por tanto, agradezca a todos nuestros antepasados inteligentes y a la evolución el que en vez de tener que estar en estos momentos escapando en zig-zag de un cocodrilo o siendo acosado por un bonobo pueda estar leyendo esto en su ordenador, escapando en zig-zag de hacienda y siendo acosado por su jefe.
Proclamo.
El primer bicho del que (y al que) me gustaría decir dos palabritas es el ñu. El ñu básicamente es el coño de la Bernarda de la selva, el Forrest Gump de la pradera, lo más parecido a un participante de Gran Hermano en el ecosistema que nos ocupa. El ñu es el equivalente al Burger King para los predadores varios: comida rápida . Si el léon tiene astenia primaveral, si la manada de las hienas está cortita de efectivos o de ganas de cazar, se comen un ñu. El ñu es tan tonto que se empeña en pasar por el mismo sitio donde decenas de sus compañeros han sido ya devorados por los cocodrilos y aún se extraña de que se lo coman a él también. O sea, que si no es tonto es amnésico. Además es feo y tiene unos cuernos mu chicos que no le sirven para nada. Aunque eso sí, el mérito colectivo de haber matado el Rey León le corresponde por derecho propio.
De los cocodrilos es bien sabido que a pesar de que pueden ser bastante grandecitos (más de ocho metros), son más rápidos de lo que parecen. Así que si a uno le persigue un cocodrilo - fuera del agua, se entiende, dentro no hay nada que hacer - hay sólo hay una opción: escapar corriendo en zig-zag (lo cual es rigurosamente cierto) el tiempo suficiente para encontrar un ñu que nos sustituya. El cocodrilo, que es listo a fuer de pasar hambre en la época de la sequía, se irá a por el más tonto de los dos. Esa técnica, claro está, es un arma de doble filo que puede favorecer al ñu.
Los leones machos son otros predadores repulsivos donde los haya. El león, por motivos que no acertamos a explicar, ha gozado siempre de una inmerecida reputación de fiero y noble cuando lo cierto es que no da ni golpe, vive de sus mujeres y se come a las crías de los otros. Bien es verdad que la vida de un león es como la de una gimnasta: media vida entrenando para tener harén, tres o cuatro añitos de gloria y después, una vez derrocado, a ser pasto de las hienas. Las leonas tiene la suerte o la desgracia de vivir siempre en familia, rodeadas de nietas, hermanas y primas. Es de agradecer que no hablen, ya que si lo hicieran no creo que a los leones machos les compensara ejercer de cabezas de familia, por muy regalada que su situación resulte desde el estricto punto de vista práctico.
Y ya que hemos citado a las hienas, debemos recordar al viajero desavisado que, a pesar de su aspecto desgarbado y a su risa histérica, este bicho engaña y tiene la fea costumbre de empezar a comerse a sus presas sin haberlas matado, como los cánidos en general. Vamos, que las descuartiza. A lo mejor por eso se ríen. Si a eso le sumamos su afición a la carroña, debe tener un aliento que pa qué las prisas. Esta evidente falta de modales en la mesa nos lleva a una ineludible consecuencia: si a usted le persigue un león y una manada de hienas, y no hay un ñu a la vista, intente hacerse amigo del león y, si no lo consigue, al menos que se lo coma él y no las otras.
En esta relación ascendente de asquerosidad animal, la palma sin duda se la lleva el bonobo. El bonobo es parecido al chimpancé pero tiene una peculiaridad: se tira todo lo que se mueva, sin distinción de sexo o parentesco. Un grupo de bonobos es la encarnación misma del producto cartesiano sexual: hermanas con hermanos, padres con hijas, hijos con madres, crías con adultos, primos con nueras, nueras con nueras, y así sucesivamente. Sodoma y Gomorra en medio de la floresta. Los naturalistas afirman que estos hábitos los convierten en seres afables y amistosos, ya que el sexo fácil es un vehículo natural para liberar las tensiones que entre otras especies se resuelven a mordiscos. Pero vamos, si un bonobo se muestra amable y amistoso con usted, yo me iría buscando un ñu a modo de contramedida, que fijo que se lo tiran también. Que le pregunten a los mandriles por qué tienen el trasero tan enrojecido y gastan tan mala leche.
Quizás para escapar del acoso de las tribus de bonobos en celo, el veloz guepardo es otro predador al que no sabemos muy bien si envidiar por su velocidad o compadecer por la mala vida que lleva. Una vez más, el caso de las hembras y los machos es muy diferente. El macho va a su bola, se busca la vida y cuando le llega la temporada, se apaña una gueparda y después si te he visto no me acuerdo hasta otro año. A la que le toca apechugar con las crías es a la hembra, que pasa unas fatiguitas de muerte. Por un lado, tiene que salir a cazar, porque es madre soltera, pero por otro tampoco puede irse de ídem porque los cachorros son un buen aperitivo para otros bichos igualmente hambrientos. Así que tiene que ir con un ojo en la gacela y dos en la retaguardia. Y encima la velocidad punta tiene sus desventajas, porque después de un par de carreras fallidas se queda ya hecha polvo para lo que queda de jornada laboral. Porque el ñu, huelga decirlo, le viene un poco grande.
Para terminar, no me gustaría dejarme en el tintero a los que podríamos calificar como cascarones de huevo en este juego un tanto salvaje que es el comer y ser comido: los rinocerontes, los hipopótamos y los elefantes. Como son gordos, grandes y brutos, no hay quien les tosa. Aunque ahí está el homo dicen que sapiens para corregir a la madre naturaleza: a los rinocerontes se les caza porque a su cuerno se le atribuyen propiedades interesantes desde el punto de vista del bonobo; a los elefantes, por el marfil; y a los hipopótamos no se les caza pero se les humilla con cada anuncio de Ausonia elásticos la-la muy absorbentes la-la-la. El ciclo de la vida no perdona.
Podríamos seguir indefinidamente, pero creo que a estas alturas debe quedar meridianamente claro que vivir en la sabana no es ningún chollo. Antes bien, es un estrés que deja en pañales el de cualquier ejecutivo agresivo de medio pelo. La pirámide trófica tiene estas servidumbres. Por tanto, agradezca a todos nuestros antepasados inteligentes y a la evolución el que en vez de tener que estar en estos momentos escapando en zig-zag de un cocodrilo o siendo acosado por un bonobo pueda estar leyendo esto en su ordenador, escapando en zig-zag de hacienda y siendo acosado por su jefe.
Proclamo.
jueves, agosto 25, 2005
¿Nunca máis?
Soy nieto de gallegos e hijo de gallego. Llevo yendo a Galicia desde que me caí de la cuna, prácticamente, y el fuego ha sido siempre un elemento omnipresente en mi memoria. Vamos a no engañarnos: los incendios en Galicia, en su inmensa mayoría, son provocados. Ni la temperatura ni la escasez de agua - habitualmente abundante - explican el fenómeno. Por otra parte, aunque es cierto que los bosques se han ido abandonando a medida que va disminuyendo la población rural y ésto facilita la extensión del fuego, no son la causa que los provoca. El pasto está verde incluso en verano. Garantizo por experiencia que las colillas no prenden.
Conozco Asturias, Cantabria y el País Vasco, y el paisaje se parecería bastante ... si no fuera porque en cuanto entras en Galicia empiezas a ver las columnas de humo, los montes pelados y los miles de hectáreas repobladas con pino y eucalipto. Ahora preguntémonos por qué en Galicia sí y en el resto no, con climas semejantes.
La verdadera tragedia es que el tipo de arbolado autóctono no es reemplazable. Un castaño adulto puede tardar cientos de años en tener el tamaño de los que se queman año tras año. El roble o el nogal tampoco son árboles de crecimiento rápido. Así que cada vez que un hijo puta le prende fuego al bosque desde cuatro puntos simultáneamente, lo que se pierde se pierde para siempre, o para muchas generaciones.
Querría saber dónde están ahora los animosos chicos de "Nunca máis", los artistas, los voluntarios, los cuadros pintados con hollín para su subasta en M80. Por lo visto, éstos sólo se movilizan cuando un petrolero extranjero se escoña a muchas millas de la costa coruñesa, pero no cuando sus paisanos queman intencionadamente y para siempre lo que es de todos. Por lo visto, es más importante protestar por los efectos limitados en espacio, tiempo y dinero de un accidente que por la destrucción sistemática, irreparable e intencionada del paisaje autóctono. Por lo visto, unas rocas manchadas de chapapote y una gaviota negra de petróleo remueven más conciencias que la muerte anual de miles de árboles centenarios. Por lo visto, tener dos varas de medir es compatible con el amor a la "patria gallega" y la gravedad de las catástrofes depende en exclusiva de quién gobierne cuando se producen.
Pido respetuosamente a las nuevas autoridades de la Xunta que hablen con sus homólogos cántabros, asturianos y vascos, y les pregunten cómo se las arreglan para tener los bosques en perfecto estado de revista. Y que apliquen el cuento urgente y vigorosamente. Por el bien de todos los que no usamos embudo al leer la prensa. Pero ya.
Conozco Asturias, Cantabria y el País Vasco, y el paisaje se parecería bastante ... si no fuera porque en cuanto entras en Galicia empiezas a ver las columnas de humo, los montes pelados y los miles de hectáreas repobladas con pino y eucalipto. Ahora preguntémonos por qué en Galicia sí y en el resto no, con climas semejantes.
La verdadera tragedia es que el tipo de arbolado autóctono no es reemplazable. Un castaño adulto puede tardar cientos de años en tener el tamaño de los que se queman año tras año. El roble o el nogal tampoco son árboles de crecimiento rápido. Así que cada vez que un hijo puta le prende fuego al bosque desde cuatro puntos simultáneamente, lo que se pierde se pierde para siempre, o para muchas generaciones.
Querría saber dónde están ahora los animosos chicos de "Nunca máis", los artistas, los voluntarios, los cuadros pintados con hollín para su subasta en M80. Por lo visto, éstos sólo se movilizan cuando un petrolero extranjero se escoña a muchas millas de la costa coruñesa, pero no cuando sus paisanos queman intencionadamente y para siempre lo que es de todos. Por lo visto, es más importante protestar por los efectos limitados en espacio, tiempo y dinero de un accidente que por la destrucción sistemática, irreparable e intencionada del paisaje autóctono. Por lo visto, unas rocas manchadas de chapapote y una gaviota negra de petróleo remueven más conciencias que la muerte anual de miles de árboles centenarios. Por lo visto, tener dos varas de medir es compatible con el amor a la "patria gallega" y la gravedad de las catástrofes depende en exclusiva de quién gobierne cuando se producen.
Pido respetuosamente a las nuevas autoridades de la Xunta que hablen con sus homólogos cántabros, asturianos y vascos, y les pregunten cómo se las arreglan para tener los bosques en perfecto estado de revista. Y que apliquen el cuento urgente y vigorosamente. Por el bien de todos los que no usamos embudo al leer la prensa. Pero ya.
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