martes, marzo 13, 2007
Coll
Es curiosa la fuerza televisiva que puede tener algo tan simple y tan barato como la palabra cuando lo que se cuenta es interesante. La semana pasada Canal + emitió la entrevista con Jose Luis Coll. No me sorprendió casi nada de lo que escuché: el testimonio de un hombre inteligente, de izquierdas, pesimista, íntegro, dolido con las decepciones personales que había tenido, triste y lúcido. Adoraba a Tip, a quien consideraba aún más Tip cuando no estaba actuando, aunque reconoció que llevaban dos años distanciados cuando éste murió, por culpa/causa de Luis del Olmo (el distanciamiento, digo). Describió una infancia extraña, huérfano de padre, madre exiliada (pero ya bastante despegada antes de irse), y una juventud de muchas estrecheces. Declaró que si le dieran la oportunidad eligiría no volver a vivir: "esta mano, yo paso".
Aunque negó que detrás de todo cómico deba haber grandes tristezas, el caso es que él sí las tenía. La frase que más me dió que pensar era que la felicidad absoluta no sólo no existe sino que no es recomendable, porque revelaría incapacidad para sufrir con las desgracias ajenas. Lo que me fastidia es tener que abonarme a un canal de pago para poder comprobar que existe vida inteligente en este planeta.
Un buen hombre triste. Espero que lo esté pasando mejor ahora con Tip, en una nube o donde les haya tocado montar la timba. Un abrazo a los dos. Os he querido mucho.
Rod Stewart
La primera vez que lo escuché en mi vida fue en el intermedio de un festival que no recuerdo, el año del catapúm, presentando "Do ya tkink I'm sexy?". Me llamaron la atención los pelos, básicamente, no entendía mucho de música por aquél entonces. Muchos años más tarde escuché "Stay with me" y empecé a buscar cosas de los Faces. Me encontré también con "Maggie Mae", un disco maravilloso llamado "Every picture tells a story" y algunas otras joyas. Resumiendo: Rod Stewart es probablemente una de esas grandes voces de siempre del rock, al menos durante los 70 (cómo no). Después se pasó al disco y a las baladitas y empezó a estropearse. Lamentablemente, un cáncer de garganta se cruzó por su camino y me temo que le dió la puntilla.
La voz de Rod Stewart siempre ha sido desgarrada, pero potente y estratosférica. Actualmente sigue siendo aguda, en el sentido de que no tiene graves, pero apenas sube, con lo que el rango se le ha quedado muy estrecho. Tampoco tiene fuerza, y todas las canciones suenan flojas y desganadas. Y su voz en tonos bajos y sin desgarrar suena más a vieja (el sustantivo) que a otra cosa. Una lástima. Eso sí, vende discos como churros haciendo versiones del rock más fofo, sin llegar a los extremos patéticos de Julio Iglesias cantando "I wanna know what love is" una octava por abajo. Quien tuvo no siempre retuvo.
La verdad que su caso no es infrecuente en el rock aunque quizás sea de los más llamativos. Lo mismo le ocurre al flamenco. Son dos estilos demasiado exigentes con las cuerdas vocales, que en muchos casos se encaminan a las negruras a medida que pasan los años. Es un poco injusto que la biología juegue estas malas pasadas a los cantantes. No obstante, hay muchos que no sólo se mantienen en forma sino que a veces incluso mejoran: Freddy Mercury, Paul Rodgers ...
En fin. Puede ser que los viejos rockeros nunca mueran, pero envejecer, tristemente, envejecen. Como todo el mundo. Y ya que ha salido el tema, un saludo a Brad Delp (cantante de Boston, q.e.p.d.), allá donde esté.
Long live rock'n roll!
lunes, febrero 05, 2007
La bandera, mamarrachos

A ver si lo he entendido bien. Se hace una manifa de apoyo al gobierno y al "proceso de paz" y sólo aparecen banderas de Ecuador y tricolores, con la asistencia de la plana mayor del PSOE y del progresismo no-a-la-guerra-rosas-blancas-nunca-mais. Organiza otra el Foro de Ermua en contra de la negociación, secundada por el PP, y resulta que el bosque de banderas españolas y el himno nacional al final es, según el Gobierno, una clara utilización partidista de los símbolos comunes por parte de quien, por otra parte, no ha convocado la manifestación. Y eso a pesar de que el Foro (fundado y sostenido, entre otros, por notables personalidades del PSE antes de que el sector Redondo Terreros fuera expulsado a las tinieblas exteriores) ha explicado claramente que la bandera y el himno forman parte de sus actos, empezando por los del País Vasco, porque representan exactamente aquello por lo que luchan: el derecho a sentirse españoles sin que los persigan por ello. Bueno, siendo sinceros, Pepe Blanco y compañía han sido extremadamente benevolentes; el ínclito señor Portabella (ERC, ayuntamiento de Barcelona) ha advertido que el PP intenta dar "un golpe de estado encubierto" por la utilización del himno al final de las manifestaciones "donde no se apoya el diálogo". Vamos, que hay más tontos que ollas; lo peligroso es tenerlos en el poder.
Siendo sinceros, la bandera española debe de ser de las pocas en el mundo civilizado cuyo uso y disfrute resulta sospechoso excepto en los eventos deportivos. Todavía queda mucho mentecato que la tacha de franquista, aunque para ello habría que remontar al Caudillo hasta los tiempos de Carlos III. Otro sector, aproximadamente coincidente con el anterior, considera mucho más apropiado salir a manifestarse con banderas tricolores, tan constitucionales como la del aguilucho e igual de respetuosas con la forma de Estado con que los españoles no hemos dotado desde la Transición. Last but not least, está el nutrido colectivo que porta ikurriñas y senyeras hasta para ir a mear.
Así que, resumidamente, si la izquierda prefiere la bandera republicana y los nacionalistas las de sus terruños, el que saca una rojigualda a la calle ya se sabe donde se encuadra: en la derechona irredenta que quiere hacer uso partidista de los símbolos comunes. Cuando lo que realmente cabría preguntarse es por qué los demás no la usan, cuando a todos abarca y a nadie debería molestar. Pues precisamente por eso: porque se ve que molesta. Dicho de otra forma: los que deberían dar explicaciones de por qué enarbolan otras banderas que ni son de todos ni vienen a cuento son los que prescinden de la roja y amarilla. Pero como esto es el mundo al revés, los sospechosos son los "normales". Los de la AVT y el Foro de Ermua son los malos, y Juana de Chaos y Otegi los buenos que están en el proceso, abiertos al diálogo y a la paz entre los pueblos. La paz de los cementerios, supongo.
miércoles, enero 10, 2007
La tregua sin tregua
Que dice el del ansia de paz infinita que con violencia el proceso está suspendido, interrumpido, cortado, abortado, kaputt. Pero no dice del todo claramente qué piensa hacer cuando no haya "violencia", es decir, qué es violencia y qué no lo es, y si piensa verificarla con la misma seguridad que la actual tregua-no tregua. Terroristas ya no hay, sólo "violentos" que causan terribles accidentes. A lo que vamos: si robar armas, extorsionar y azuzar a sus "borrokitas" no era violencia, ¿podemos considerar que volveremos al mismo punto dentro de un mes, de seis, de un año, cuando haya pasado el achuchón?
Que dice la vice que lo del Pacto por las Libertades estuvo mu bien y tal pero que era un papelito y que ha perdido vigencia. Que habrá que inventarse otra cosa donde quepan todos, que eso de convencer a los que no cupieron para que se flexibilicen es más complicado que dejar en evidencia la intolerancia del PP, que no ayuda ni dialoga. Más que nada porque hay una legislatura que terminar y tal.
Que dicen todos los tertulianos de la SER que en estos casos hay que estar junto al Gobierno de todos, que el terrorismo no entiende de razones y que el PP tiene que mostrar su apoyo sin fisuras. Que dice la RAE que cinismo es "desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables" y desmemoria "falta de memoria".
Que dice la AVT que no va a la manifestación de Madrid porque está politizada, que dice el PP que tampoco porque al lema "'Por la Paz y contra el Terrorismo" no le convence porque falta "por la libertad", que dice UGT que el lema no se cambia, que dice CC.OO. que paz y libertad van unidas, que dicen las liebres que si son galgos o podencos.
Que digo yo que si esto es propio de un país normal.
martes, octubre 24, 2006
Una de "Memoria Histórica"
Extracto de "Maniobras de distracción en Belchite". Juan Carlos Losada. Colección "La Guerra Civil Española, mes a mes". Biblioteca EL MUNDO.
(Septiembre de 1937)
Pedro Castells combate en la 6a Brigada de Navarra. Su historia es la de
otros tantos catalanes de familia de derechas y religiosa que, en la Barcelona
de principios de la Guerra, ven aterrorizados cómo muchos sacerdotes, así como
miembros de las familias pudientes de la ciudad, son asesinados por los
milicianos. Por ello decide pasarse y tras contactar con contrabandistas del
Pirineo, y darles mil pesetas, cruza las montañas en la primavera de 1937. De
Francia pasa a la zona nacional y, con ayuda de unos parientes, se instala en
Vitoria y tras hacer llegar a sus padres un mensaje en clave por radio, según el
cual estaba sano y salvo, se alista voluntario con sus 18 años.
Recuerda que en él vibraba el sentido de la lucha heroica por la religión y contra los
asesinos de tantos amigos y conocidos. Se siente como un cruzado que va a luchar
en Tierra Santa, y con su lustroso uniforme recién comprado se pasea lentamente
por las calles de Vitoria, con sus compañeros, pavoneándose ante las muchachas,
pero todo cambia bruscamente cuando es enviado a combatir a Asturias.
Aquellos primeros días de septiembre suponen su bautismo de fuego.
El primer choque que sufre es al comprobar que la Guerra no es un juego de
salón.Al poco de llegar a su posición sufren un ataque que les causa varias
bajas y la visión romántica de la guerra desaparece. Recuerda el olor de la
carne quemada, de un compañero muerto a su lado, fulminado por un disparo, de la
lluvia que le empapa el capote y del contacto con el barro al que se tiene que
tirar para protegerse del enemigo.
Al día siguiente tiene que avanzar con su columna en la sierra de Cuera y allí cae otro mito. No se estaban enfrentando con «rojos cobardes" que salían corriendo al primer disparo. Lo cierto es que delante de él y su compañeros hay soldados dispuestos a no retroceder y que también están luchando por ideales. Con unos prismáticos puede contemplar cómo una bandera roja ondea en lo alto del monte que deben asaltar, y por primera vez, luego sería mucho más normal, tiene miedo a morir.
Pero lo que más le impresiona es el contacto directo con la muerte. Curiosamente éste no llega de la mano de un camarada, sino de un enemigo. Han saltado la posición y, tras duros combates, han conseguido tomarla. Sufren muchas bajas, pero él está ileso.
Al llegar a los parapetos enemigos su sargento le ordena, junto a otros, revisar
las diversas trincheras para asegurarse que no queda ningún enemigo. Allí
encuentra varios muertos a los que apenas dirige la mirada, pero de repente, uno
de ellos, o mejor dicho, uno de aquellos a los que creía muerto, le llama con un
flojo "por favor". Su dedo se crispa sobre el gatillo pensando que puede ser una
trampa, pero enseguida comprende que quien le llamaba es un moribundo.Calcula que tiene su edad, y ve que tiene toda la pechera roja. Sin duda su
herida era muy grave y, posiblemente, le quedaba muy poco de vida. Se acerca
queriendo permanecer distante, sin olvidar que aquel es un odiado enemigo,
quizás uno de los que ha matado a sus amigos. Pero el rojo, que está en el
suelo, le indica que se acerque más. Él lo hace y el moribundo le dice sólo una
cosa: "me estoy muriendo, dame la mano". Le recuerda entonces la muerte de su
abuelo, la única hasta entonces que había presenciado, cuando rodeando la cama,
pocos años antes, él y su familia le habían acompañado en los últimos momentos
mientras rezaban todos juntos. Por un momento tiene tentaciones de salir a todo
correr, pero recuerda su deber cristiano y sin soltarle la mano comienza a rezar
en voz muy baja, aunque perfectamente audible para el republicano. El herido no
dice nada y al poco, cuando su mano se suelta, comprende que ha muerto. Quizás
por imaginaciones suyas cree ver en el cadáver una expresión de tranquilidad.
Entonces rompe a llorar como nunca antes lo ha hecho y como nunca lo haría
jamás. Lo hace por la impresión del momento, por aquel encuentro brusco con la
muerte, pero también lo hace por sus amigos muertos, por la lejanía de sus
padres, y por toda la muerte y dolor que ha visto en los últimos meses y en las
pocas horas que lleva en Asturias.
domingo, octubre 22, 2006
Lo que dijo el Papa
El Papa ha hablado de fe y razón. Esa dicotomía es el motor de todo el pensamiento cristiano, y a ella se aplicaron San Agustín, San Anselmo, Santo Tomás, Spinoza y algunos otros iletrados similares. Fe y razón son dos patas de la misma mesa, enemigas íntimas en perpetuo equilibrio inestable. La religión sin razón deviene en inquisición, cruzada o superstición; la religión sin fe, simplemente, no es. Ser cristiano viene a cumplir a la perfección el principio de tensión entre extremos del que hablaba Heráclito: si sueltas un lado de la cuerda, el funambulista se cae al suelo. De modo que no nos queda otra que debatirnos entre el "credo quid absurdum est" de Tertuliano y el "cogito, ergo sum" cartesiano. Y, como bien sufrió en sus carnes Unamuno, es una batalla que no puede tener ganador si uno ha optado libremente por ser creyente (recomiendo la lectura de "El sentimiento trágico de la vida", dedicado por completo a la lucha entre el filósofo y el creyente - la parte de él que quiere creer, más bien - que lleva dentro).
La tradición de pensamiento judeocristiana y grecolatina acaban desembocando en la Ilustración y la Revolución Francesa, cuya consecuencia más clara en lo que a la religión se refiere es que la Iglesia debe permanecer apartada del Estado puesto que la fe, ante todo, es una opción que pertenece a la intimidad del hombre. Por tanto, ser creyente es una elección que cada uno debe tomar personal e intrasferiblemente, sin coacción de ningún poder constituido. Eso y no otra cosa es la libertad de credo en un contexto laico: que el Estado no pueda imponer una religión ni impedir que el ciudadano la practique, o discriminarlo en modo alguno (positiva o negativamente) por hacerlo; la religión, en definitiva, no puede forzarse por el filo de la espada ni por el peso de la ley. Claro está que este tipo de contrato social sólo puede darse en un régimen de libertades y respeto a los derechos humanos.
El pequeño detalle es que este tipo de sociedades sólo se dan, en su inmensa mayoría, en lo que llamamos "civilización occidental" (y hablo del siglo XXI, y no del XV). Siento decepcionar a los de la Alianza de Civilizaciones, pero esto no tiene vuelta de hoja. No hay un sólo país islámico donde se respeten los Derechos Humanos tal y como nosotros los entendemos, porque el Islam ha evolucionado de forma diferente, cuando no lo ha hecho hacia atrás. Tenemos para elegir entre monarquías autoritarias, dictaduras militares o repúblicas islámicas regidas por clérigos, en muchos de los cuales las otras religiones están perseguidas, empezando por la del Papa. Si existe Islam moderado, desde luego carece de la fuerza suficiente para hacerse oir más alto y claro que el integrista. Hasta que esa progresión no se dé, y no parece cercana, no sirve de mucho que nos la cojamos con papel de fumar para no molestar, ni que atribuyamos cualquier tipo de reacción fanática a la pobreza mundial, a la guerra de Irak o al conflicto entre judíos y palestinos. Nada de eso ayuda, pero la raíz del problema es muy otra.
martes, octubre 03, 2006
Leonor no reinará
No tengo nada contra la república, pero vivo en una monarquía parlamentaria que funciona razonablemente, y cuando no lo ha hecho no ha sido por culpa del Rey sino de los gobiernos. Así que este pim-pan-pum no me place ni mucho ni poco, porque es errar el tiro. Es ocioso intentar explicar al respetable las funciones y la utilidad de una monarquía parlamentaria o al menos, de la nuestra. No es sencillo y no me apetece. El que quiera, que lea esto, no creo que pueda expresarme mejor y me ahorro tener que extenderme en argumentos. Lo que me preocupa no es que el pueblo soberano prefiera o acabe prefiriendo una república, sino la supina ignorancia de las obligaciones y méritos de la Familia Real (de la española, no la de Mónaco o la de Swazilandia) que se demuestra en los foros de la red. Para preferir una república, lo primero es conocer las otras opciones, y quien más quien menos se piensa que el Rey se levanta a las 12 del mediodía y se da una vuelta en moto. Aunque tampoco se le puede pedir mucho a la gleba cuando el propio parlamento, al albur de los nuevos tiempos que corren de des-memoria histórica, ha puesto el papel del Rey en el 23-F a la misma altura que el de los bedeles de la Facultad de Psicología de la Complu, por poner un caso. Supongo que no será tan malo el invento cuando lo compartimos con Gran Bretaña, Suecia o Dinamarca, países todos atrasados e incultos, no como nosotros.
Sugiero como ejercicio que miren los comentarios a este post en el blog de Victoria Prego. Es sólo un botón de muestra de que en Internet es imposible hablar bien de la Familia Real. Los argumentos (cuando son tales y no caen directamente en la injuria) siempre se parecen, y curiosamente, junto a la figura del republicano convencido ha aparecido la del monárquico anti-Letizia. Así que la Institución está acosada desde ambos extremos. Creo que el futuro a medio plazo del actual príncipe será la abdicación, dudo que ni él ni su mujer estén por la labor de reinar a contrapelo. Ni puñetera falta que les hace. Como dije en el artículo en que me auto-cito más arriba, el agradecimiento no se hereda. Con Juan Carlos I desaparecerán los juancarlistas y quedaremos sólo republicanos y monárquicos, y éstos son minoría.
Dice un amigo mío que la forma de acabar con las telarañas es matar a las arañas (refiriéndose a los reyes, claro). A eso contesto que las arañas también tienen una utilidad, como eliminar bichos más molestos y peligrosos. Sólo de pensar que la más alta institución del Estado acabe siendo alguien como ZP o como el Aznar de los últimos años se me pone la carne de gallina.
En definitiva, no es el republicanismo el que me molesta, sino la desmemoria, la ignorancia y la mala leche. Aunque no sé de qué me sorprendo.
sábado, septiembre 16, 2006
El País, El Mundo, ABC, el 11-M

Bueno, pues ya está liada. Los tres periódicos de mayor difusión nacional, en guerra abierta a cuenta del 11-M. El motivo: El País denunció en su editorial del pasado día 13 que El Mundo pagaba a su principal confidente actual en su investigación sobre los atentados, el minero Suárez Trashorras. Lo malo es que no ha hilado muy fino: ha cogido una presunta conversación del mentado Trashorras con sus padres (y esta grabación sólo ha podido ser filtrada por el Ministerio del Interior), ha hecho un corta-pega y ha puesto en titulares una frase sacada de contexto que además no se refiere a él mismo, sino a otro presunto implicado en la trama asturiana (el tal Nayo) y en términos de suposición. O sea, algo así como que la frase "si yo fuera presidente viviría como un rey a costa de los Fondos Reservados" se tradujera en un titular como "El Protestón recibe dinero de los Fondos Reservados y el Rey lo sabe". ¿Amarillismo? No, yo creo que es algo más grave.
Las preguntas que debemos hacernos son tres, por orden de importancia:
- ¿Los datos que El Mundo ha ido publicando son ciertos?
- ¿Por qué El País entra ahora al trapo después de dos años de oídos sordos a lo que El Mundo ha ido destapando?
- ¿Qué pinta ABC en todo esto?
Pues bien, para contestar a la primera pregunta, por mucho que pueda desagradar a cierto perfil lector, hay que leer El Mundo y sacar conclusiones. Como ya dije en un post previo, hay muchísimas cosas en la tesis oficial sobre el 11-M que no cuadran. El Mundo - por el momento - no ha elaborado una visión completa de lo ocurrido, aunque estoy seguro que la tiene y por eso insiste, pero ha expuesto ya tal cantidad de puntos negros que empieza a ser difícil ignorarlo. O sea, creo que se está acercando a algo gordo y ha empezado a hacer verdadera pupita en ciertos entornos del poder.
Lo cual contesta y nos lleva a la segunda pregunta: yo creo que El País actúa por encargo. Es inevitable remontarnos al precedente del GAL: el PSOE y PRISA lanzaron toda su artillería contra El Mundo hasta que las evidencias fueron tan irrefutables que tuvieron que plegar velas. Aún así, los principales implicados ya están en la calle o camino de ella, lo cual podría ser objeto de otro artículo. En cualquier caso, y dado lo burdo del caso, creo que lo que el País pretende es afianzar a sus propios lectores (lo que equivale a cierto perfil elector también, el que no leería El Mundo ni por casualidad y que ahora mismo está reforzado en su convicción de que los otros son unos manipuladores mentirosos). Y con esto no pretendo decir que los lectores de El País sean más tontos, sino que indudablemente con las habas que se están cociendo o se leen varios periódicos o se autocondena uno al ostracismo intelectual. Para más INRI, el propio subdirector del periódico en un careo con Pedro J. en Antena 3 tuvo que reconocer que no tenían pruebas de lo que decían, lo cual para mí deja las cosas muy claras. Pero para eso es necesario ir más allá de los titulares y hacer "zapping" por sitios quizá molestos.
Finalmente, en cuanto a la postura de ABC, creo que es por mera supervivencia. Comparando la posición mediática de ABC con la de hace veinte años, cuando era prácticamente el único diario conservador de difusión nacional, ahora se encuentra en un "sandwich" con El Mundo a su izquierda y La Razón a su derecha, perdiendo lectores imparablemente. Si a eso se le suma que ABC es un periódico "de orden", es lógico que se enfrente a todo aquello que ponga en cuestión a los aparatos de seguridad del Estado.
Como ciudadano y como ser pensante, realmente no me preocupan ni mucho ni poco las cuchilladas tras el telón entre los medios de comunicación, pero sí - y mucho - la verdad. No sé dónde terminarán las investigaciones de El Mundo, tienen ya munición sobrada para que pensemos que no sabemos todo lo importante sobre el 11-M, e incluso quizás ni siquiera lo principal. Lo que pido a mi gobierno y por extensión a los medios afines es que aquello que puedan desmentir o aclarar fehacientemente, lo desmientan o aclaren contundente e indubitablemente. No me interesa - aunque todo apunta a que en este caso es mentira - si un confidente recibe dinero por hablar, sino si lo que dice es cierto. El ataque "ad hominen" sólo me hace sospechar aún más de que hay algo turbio.
Fernando Múgica, principal periodista investigador del 11-M en el diario de Pedro J., hizo unas declaraciones tremendamente inquietantes en Tele 5, el día 13, que parafraseo: "Según mis informantes, el día que empezara a acercarme a la verdad, lo notaría, y ese día ya ha llegado". Si está en lo cierto, deberíamos empezar a tomarnos el asunto en serio.
miércoles, septiembre 13, 2006
Rubianes como paradigma
Ahora, algunas preguntitas:
- ¿Cree usted que algún teatro de titularidad pública en Cataluña le permitiría representar la obrita de marras?
- Suponiendo respuesta afirmativa a la primera pregunta, y con los precedentes de los boicots "antifascistas" a conferencias de Savater, Arcadi Espada, etc. en la universidades catalanas, ¿cree usted que Pepe Rufianes podría representar la obra sin peligro de su físico?
- ¿Cree usted que los catalanes verían bien que se utilizara su dinero para sufragar la función del Rufianes?
- ¿Ve probable que CC.OO. de Barcelona le ofreciera su salón de actos para subsanar el hipotético veto?
- ¿Cuántos de nuestros preclaros columnistas defenderían a Rufianes en nombre de la libertad de expresión?
- ¿Supone usted que el PP de Madrid llevaría pegatinas diciendo "Todos somos Rufianes"? ¿O que dijera que criticar a Rufianes es "un acto de fobia a España"?
- ¿Piensa usted que serviría como justificación que Rufianes se disculpara explicando que "donde dije la puta Cataluña no me refiero a toda Cataluña, sino sólo a la de los nacionalistas y a los fascistas de izquierda que en ella gobiernan, la que mató a Muñoz Seca y a Ramiro de Maeztu?"
Cada uno que se autoresponda el cuestionario y llegue a una conclusión. Sin acritud y sin alterarse demasiado, ya lo hago yo por usted.
P.D: lo más gracioso de todo es que no ha sido Gallardón el que ha vetado a Rubianes en el teatro Español, sino Rubianes el que ha retirado la obra voluntariamente. Toma del frasco, Carrasco.
jueves, septiembre 07, 2006
Monstruos enanos
Lo que debemos preguntarnos es qué tipo de basura hemos metido en la cabeza de esos treinta angelitos que participan en un conato de linchamiento con esa edad. ¿No están "educados en valores"? ¿No han recibido una "enseñanza comprensiva" con sus habilidades y aptitudes? ¿No han desarrollado un "aprendizaje significativo" alejado de la memorieta e imbricado con su "capacidad de construir nuevos conocimientos a partir de los existentes"? O dicho de otro modo: ¿qué más pruebas necesitamos para que los padres del invento se enteren de una puñetera vez que la LOGSE fue una mierda y que el ideario psicopedagógico que la sostiene no funciona?
El actual estado de cosas es la suma de varios factores. Resumámoslos en un mensaje: niño, niña, alumno, alumna, haz lo que te dé la gana. No repetirás hasta que no haya otro remedio. No serás castigado en casa. No te esfuerces para obtener nada. No seas "pringao". No dejes que "te rayen". Sé chulo. Sé guay. Sé "rebelde". Sé un cabrón con pintas. Ponle pegamento en la silla a la de religión. Conoce tus derechos, los tienes todos. Ignora tus obligaciones, si las conoces. Huye de la excelencia, es costosa y elitista. Sé agresivo y te respetarán. Bebe hasta caerte. Si eres un cafre, disfruta hasta los 18, no pueden hacerte nada. Ponte muchos "piercings", déjate cresta, conduce sin casco, sáltate los pasos de cebra: "sé tú mismo". Muerte al boy-scout y al empollón. No lo digo yo. Lo dicen la publicidad y las series de televisión. Te lo consienten tus padres. Te lo permiten en la escuela. Lo has mamado en los dibujos animados para adultos que has visto desde pequeño en horario infantil de televisión y en las películas que no debiste ver antes de los 16. Lo promueven los políticos que se aprovecharán de tu ignorancia mientras te halagan.
Yo, afortunadamente, ya hice la EGB y el BUP, pero mi temor es: ¿qué pasará con mi hija (y los que puedan venir)? ¿Qué ocurrirá si es diferente al resto, si destaca, si va a contracorriente? ¿O si simplemente no es capaz de relacionarse igual que los demás? ¿Tendré que verla llegar a casa con cardenales? ¿Tendré que pagar psicólogos? ¿O tendré que partirle la cara a alguien?
Culpa de unos pocos, pasividad de muchos, responsabilidad de todos. Y ahora, ¿qué?
