viernes, marzo 08, 2013

Traduciendo canciones: "Dulce condena" (Los Rodríguez)

Por motivos que no vienen al caso, hace años que toco esta canción con mi grupo. Como yo sólo hago coros en ella, nunca le eché demasiada cuenta a la letra aunque me sonaba deslavazada. Pensé que si me paraba tendría más sentido que las frases sueltas que yo escuchaba, así que el otro día me dio por hacerlo y me gustaría compartir el resultado con ustedes. Empecemos.
Cada vez que toco un poco fondo 
... ajá ...
Cada vez que el tiempo vuela 
.. ocurre ¿qué? ...
Un recuerdo más que pasajero
Otra ilusión que llega.
¿Comorl? ¿Me da primero el complemento circunstancial y luego no hay sujeto ni predicado? ¿Toca un poco fondo, el tiempo vuela y entonces qué? ¿Está deprimido o ilusionado o sintiendo la fugacidad del tiempo? ¿Qué me estás contando, Calamardo? Bueno, a ver si el resto de la estrofa me lo aclara.
Cada corazón merece una oportunidad
Y está perdida sola en medio de la ciudad.
Nuevo cambio de tema. Ahora habla de amor, parece. Entiendo que la que está perdida es la oportunidad aunque es una forma un poco rara de construir frases. Sigamos, espero que lleguemos a algún sitio coherente.
Soy el que lo piensa por los dos
Hasta que sale el sol.
¿"Soy el que lo piensa por los dos"? ¿El que piensa qué, concretamente? ¿Y quiénes son "los dos"?  ¿La oportunidad y el corazón? ¿La ciudad y la oportunidad? ¿Calamardo y alguien más a quien recuerda pasajeramente? ¿Calamardo y el porro que se está fumando y que claramente le está sentando fatal? ¿Me lo aclarará la segunda estrofa?
Cada sensación o sentir vulgar
¿"Sentir vulgar"? ¿Lo cuálo?
Una sola cosa, un solo lugar
Ya llevo tres sujetos y ningún predicado. Y sin ninguna relación aparente.
Un recuerdo más que pasajero
Cuatro sujetos. Se confirma que no hay relación.
Será como empezar otra vez de cero.
Ya es oficial: no lo sigo. ¿Cada sensación, una sola cosa, un solo lugar, un recuerdo ... será como empezar de nuevo? ¿O sólo el recuerdo "más que pasajero"? ¿No falta en esta frase un ornitorrinco o una tía de Cuenca?
Cada corazón merece una oportunidad
Y está perdida sola en medio de la ciudad.
Soy el que lo piensa por los dos
Hasta que sale el sol.
Sí, esto ya lo has dicho antes. Recapitulemos hasta ahora: lo que llevo entendido es ... que voy a esperar al estribillo.
No importa el problema, no importa la solución.
Que tiene un problema lo estoy viendo claro, que no importe la solución tampoco me extraña vista la lógica difusa que gasta.
Me quedo con lo poco que queda, entero en el corazón. 
Aquí, como no me fío de internet, me pregunto si esa coma tendría que estar ahí. ¿Se queda con lo poco que queda entero o se queda "con lo poco que queda, entero"? Es que no es lo mismo. Pero da igual, porque sigo sin comprender ni papa.
Me gustan los problemas, no existe otra explicación. 
Esta sí es una dulce condena, una dulce rendición.
Pues al final no ha salido el ornitorrinco. ¿De qué problemas habla? ¿Entiendo que la dulce condena es que le gustan los problemas? Es casi lo único que pillo, aunque me parezca bastante discutible.

El resto de la canción se repite. Por tanto, no hay más datos para la ecuación. Creo que, después de mucho reflexionar, he entendido el sentido último de esta bonita letra y sólo encuentro una posibilidad: Calamardo tiene un "negro" que le escribe las canciones, conjuntamente o en solitario, y que además lo hace bastante mal, vistos los resultados; probablemente lo tenga contratado para tener más tiempo para posar como Dylan en las fotos. En realidad, sólo hay unas cuantas frases deslizadas astutamente que tengan sentido, el resto es paja o resultado de las drogas. Básicamente, el "negro" le explica a Calamardo que se siente confuso y triste, que le gustaría cambiar de vida y dejar de hacer el trabajo de los dos (el suyo y el de Calamardo), pero que a fin de cuentas sarna con gusto no pica. O sea, que encima de "negro", es masoquista declarado:
Cada vez que toco un poco fondo [...]
Soy el que lo piensa por los dos [...]
Me gustan los problemas, no existe otra explicación.
Esta sí es una dulce condena, una dulce rendición.
Y si no es esto, como dijo el Chavo del Ocho: "me doy".

Grande, Calamardo ...

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